Ética y servicio público
Publicada el Jue, Jun 15, 2017

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Por  María Belén Montaño Salcido.

Servicio, inspiración, trabajo responsable, construcción positiva y el actuar por convicción, es lo que los servidores públicos deben tener presente cuando postulan y cuando asumen un cargo. La ética es permanente y no debe esperar a que la norma o el código la conviertan en obligación: es una forma de ser y de hacer política.

En los gobiernos panistas los valores son pilares fundamentales: bien común, integridad, honradez, imparcialidad, justicia, transparencia, rendición de cuentas, generosidad, igualdad, respeto y liderazgo, lo que lleva a garantizar resultados positivos para la población mexicana. No olvidemos que todo gobierno está sujeto a la opinión y al escrutinio del pueblo.

La ética implica un cambio de actitudes y de comprensión de lo público, es la transformación profunda que se requiere para lograr avances en beneficio de la sociedad y jamás para satisfacer intereses personales o grupales.

La transparencia, el combate a la corrupción e impunidad, el gobierno electrónico, el acceso a la información pública y la calidad total en la gestión pública son las principales estrategias que se deben implementar en la administración pública, rompiendo así con paradigmas que se han enraizado en todos los niveles de gobierno y que impiden asumir la labor de gobierno como una vocación de servicio.

Todos los servidores públicos, no importando el rango, deben tener como pilar la ética. Su comportamiento es un factor importante, ya que es el primer contacto que tiene la sociedad al momento de acudir o requerir de los servicios de alguna institución de gobierno. Su comportamiento debe ser en todo momento con honestidad, justicia y tolerancia, no sólo con la sociedad sino también de manera interna, administrando de manera eficaz y transparente los recursos públicos, así como contar también con la preparación y las capacidades requeridas para desempeñar con eficacia y eficiencia la responsabilidad encomendada.

En ese sentido, debemos recordar que las personas, quienes hoy ocupan una responsabilidad pública o que están próximas a ello, llegan a ese encargo por vía de las elecciones, es decir, se deben a los ciudadanos y por lo mismo tienen la obligación y el compromiso de responder con altura de miras a las demandas y al modo de hacer gobierno que ha distinguido a los servidores públicos emanados del Partido Acción Nacional.

Decía don Luis H. Álvarez: “Por el pueblo que ha votado y sigue votando por nosotros, por lo que somos y por lo que hacemos, sigamos siendo lo que somos y sigamos haciendo lo que el pueblo mismo nos ha ordenado hacer: gobierno, oposición y factor decisivo de creación de hechos políticos nuevos a través de la lucha, del diálogo y de la promoción de una política que demuestra que la política genuina debe ser definición polémica de un orden vinculante que crea bienes públicos”.

Acción Nacional debe dejar siempre una huella imborrable de calidad y eficiencia en su actuar público, trabajando de cerca con la ciudadanía, con convicción y poniendo ante todo la búsqueda del bien común. Acción Nacional siendo gobierno u oposición, en las buenas y en las malas, con logros y obstáculos, tiene en todo momento el mismo objetivo de servir y contribuir a la construcción de un mejor país.

 

María Belén Montaño Salcido es Consejera Nacional e integrante de la Comisión Ordinaria de Orden y Disciplina Intrapartidista. Twitter: @mabelenms

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