“Estoy listo para ser Presidente de México”
Publicada el Jue, Feb 22, 2018

Síntesis del discurso del candidato electo de la coalición Por México al Frente, Ricardo Anaya Cortés, durante su toma de protesta en el Auditorio Nacional el domingo 18 de febrero.

Muchas gracias a todas y a todos por estar aquí presentes. ¿Les parece si empezamos compañeros?
Hoy quiero iniciar presentándome ante ustedes, quiero decirles de dónde vengo, qué me mueve, quién soy y para qué quiero ser Presidente de México. Dicen que la memoria es el espejo donde vemos a los ausentes, permítanme traer a la memoria a una persona que dejó honda huella en mí, fue una de esas personas, mi abuela materna, que desafió opiniones contrarias para seguir su vocación.
A principios del siglo pasado, cuando más del 99 por ciento de las mujeres mexicanas carecían de estudios universitarios, mi abuela se inscribió en la Facultad de Arquitectura de la UNAM, ella sería la tercera mujer en graduarse en toda la historia de la Facultad de Arquitectura de la UNAM.
Algunas décadas después, mi mamá, a quién saludo con muchísimo cariño y le agradezco mucho su presencia. Mi mamá se graduaría también como arquitecta. Yo crecí en un hogar en el que la igualdad fue siempre la norma. Mi mamá y mi abuela fueron mujeres libres.
De ellas aprendí los valores de la libertad, de la honradez, de la lealtad. Aprendí también que el servicio a los demás le da otra dimensión a la propia vida y entendí que yo sólo sería un buen mexicano en la medida en la que fuera un buen nieto, un buen hijo, en la medida en la que fuera un buen esposo y un buen papá, y por eso todos los días me esfuerzo para honrar a mi esposa, a Carolina, y para merecer la admiración de mis tres hijitos, de Carmen, de Mateo y de Santiago. Sin ustedes, sin su apoyo, yo no estaría hoy aquí, muchísimas gracias.
Aprendí también que la educación, los estudios, no deben servir a propósitos egoístas. Yo me he preparado para servir a México, para sacar a mi patria de la postración en la que la ha puesto un mal gobierno y ha llegado el momento de hacerlo.
Amigas y amigos:
Yo estoy listo para ser Presidente, yo estoy listo para que juntos logremos el cambio que hoy México necesita.
Todos sabemos que hoy México no va por el camino correcto, padecemos un mal gobierno, un gobierno sitiado, degradado por la corrupción, anuente a la desigualdad, asediado por la criminalidad, doblegado por sí mismo.
Yo tengo la firme convicción de combatir los tres tumores de ese cáncer que hoy agobia a nuestro país: la corrupción, la violencia y la desigualdad, y me quiero referir a cada uno de los tres.
Primero, la corrupción. Hoy los mexicanos sabemos que la corrupción mata. La mañana del 12 de julio de 2017, Juan Mena Ruiz y su hijo, Juan Mena Romero, salieron muy temprano a trabajar como lo hacemos millones de mexicanos en el país y a las cinco de la mañana, cuando circulaban por el nuevo Libramiento de Cuernavaca, al asfalto, bajo las ruedas del automóvil, literalmente se lo tragó la tierra.
Ese libramiento había sido inaugurado apenas tres meses antes y para eludir la responsabilidad los del gobierno le echaron la culpa a las lluvias, pero no fue el mal clima lo que provocó el socavón que acabó con la vida de estos dos mexicanos, padre e hijo, fue la corrupción de una obra mal planeada y mal ejecutada.
El secretario Ruiz Esparza ofreció lo que él llamó un apoyo a la familia, por lo que él refirió, y lo voy a citar textualmente, “el mal rato que pasaron”. Y Ruiz Esparza ¿fue investigado?, ¿perdió su puesto?, ¿dónde está hoy Ruiz Esparza?, está buscando fuero detrás de una candidatura del PRI.
Amigas y amigos, para que México recupere la dignidad, México necesita un gobierno que recupere la vergüenza. Yo voy a gobernar, claro que sí, con las y los mejores mexicanos, pero si alguien da una muestra de negligencia como ésta, si alguien muestra semejante nivel de insensibilidad, esa persona de inmediato dejará su cargo.
Lo digo con absoluta claridad: lo que México necesita no es un Mesías con ínfulas de perdonavidas, lo que México necesita es la aplicación inequívoca de la ley. Yo sí voy a terminar con el pacto de impunidad, no va a haber venganza, pero si habrá justicia, el que la hizo la va a pagar.
Segundo, la inseguridad y la violencia. Ustedes lo saben, 2017 cerró como el año más violento por lo menos en los últimos 20 años, quienes hemos formado esta coalición coincidimos en que la estrategia que se ha desarrollado en los últimos sexenios no funciona, tenemos que cambiarla; coincidimos también en que la seguridad no se alcanza sólo con policías, pero sabemos que sin policías profesionales, bien capacitadas, bien equipadas, bien pagadas, jamás podremos aspirar a vivir en paz.
Coincidimos en que la inseguridad no termina sólo con la fuerza, sino sobre todo con la inteligencia; coincidimos en que toda estrategia de combate a la inseguridad debe respetar a plenitud los derechos humanos, y coincidimos también en que debemos reconstruir el tejido social, ese tejido social que hoy está corroído por la delincuencia organizada, y dar oportunidades de prosperidad y de desarrollo a los jóvenes. Coincidimos, sobre todo, en la necesidad urgente de recuperar la seguridad para que todas las familias mexicanas vuelvan a vivir en paz.
Tercero, déjenme ahora referirme al cimiento económico, a la desigualdad y a la pobreza. Tenemos que empezar por reafirmar que es éticamente inadmisible que haya unos cuantos que lo tienen todo, al tiempo que una inmensa mayoría sufre para darle de comer a sus hijos, esto no puede aceptarlo ningún mexicano de bien, la cotidiana y brutal convivencia entre la opulencia y la miseria en el México del siglo XXI es inaceptable éticamente, pero además injustificable técnicamente.
La lógica macroeconómica, esa que ve a la pobreza y la desigualdad como una estadística más, y no a las personas que la sufren, nos ha conducido a convertirnos en un país a país a punto de quebrarse.
Cuando revisamos los últimos 20 años de nuestro país, encontramos que, en términos absolutos, no sólo no ha disminuido la pobreza. Hoy hay más personas pobres en México, 53 millones, que hace 20 años.
El camino está claro. Primero crecimiento económico sostenido, a base de ser más competitivos, atractivos a la inversión productiva, invirtiendo fuerte en educación, salud, infraestructura.
Segundo. Un ingreso básico universal, financiado de manera responsable, sin recurrir al endeudamiento, implementado a partir de la evidencia que las pruebas arrojen.
Y tercero. El aumento progresivo del salario mínimo hasta superar la línea de bienestar establecida por el CONEVAL.
Ahora permítanme hablar de algo que es muy importante, porque además de combatir estos tres tumores, además de combatir la corrupción, la desigualdad, la violencia queremos recuperar con dignidad el lugar de México en el mundo.
Hemos escuchado de manera repetida al presidente de Estados Unidos, a Donald Trump, decir que va a construir un nuevo muro fronterizo y que México va a pagar por ese muro.
Hoy nuestra respuesta debe ser clara y firme y, en su momento, se lo voy a decir personalmente al Presidente de Estados Unidos. Y se lo voy a decir en su idioma, para que no vaya a haber absolutamente ninguna confusión. Que se escuche con toda claridad, se lo voy a decir con toda claridad: México no pagará un solo centavo de ese muro que este señor pretende construir.
Y le voy a decir también que entiendo que a Estados Unidos le preocupa la migración indocumentada. Pero a nosotros también nos preocupa la violencia provocada tanto por el tráfico de armas de Estados Unidos a México como por la demanda de drogas en los Estados Unidos.
Cuando nosotros ganemos la Presidencia de la República la relación con Estados Unidos será una relación de respeto, pero que nadie se confunda, nosotros sí vamos a defender la soberanía de nuestro país y los intereses de los mexicanos.
Nunca más México se volverá a poner de tapete frente al gobierno de los Estados Unidos, como ha ocurrido con este Gobierno federal emanado del PRI. Nunca más.
Permítanme ahora hacer un corte de caja. Después de dos meses de precampaña, después de 60 días de trabajo intenso, este es un buen momento para hacer un alto en el camino y preguntarnos cómo vamos, qué saldo arroja el trabajo de la precampaña.
Lo primero, que hoy está absolutamente claro es que ya dejamos al PRI en un muy, pero muy lejano tercer lugar. A estas alturas ya no hay duda, México quiere un cambio, México va a cambiar y la buena noticia es que el PRI, el PRI ya se va.
Estamos en una contienda cerrada por el primer lugar, pero la tendencia está muy clara, nuestra campaña es, por mucho, la que más ha crecido.
Yo no tengo ninguna duda y ustedes tampoco deben tenerla, ¡el primero de julio vamos a ganar la Presidencia de la República!
México va a cambiar, pero la pregunta fundamental en esta elección es ¿qué tipo de cambio queremos para México, un cambio de ideas antiguas, de ideas viejas que no han funcionado o un cambio como el que propone nuestra coalición, un cambio inteligente, un cambio con visión de futuro?
Yo no quiero ser Presidente de México para seguir con más de lo mismo. Yo no aspiro a llegar a la Presidencia para administrar la mediocridad. ¡Yo quiero ser Presidente de México para hacer realidad el cambio profundo que hoy necesita nuestro país!
Frente a las ideas antiguas, fracasadas de MORENA, nosotros, todos los aquí reunidos, proponemos un cambio inteligente. Un cambio con visión de futuro y, precisamente, con la mirada puesta en el futuro, con profundo patriotismo, juntos, el PAN, el PRD, Movimiento Ciudadano, decidimos formar la coalición electoral Por México al Frente.
Nuestra coalición está más fuerte que nunca y yo quiero hoy agradecer y reconocer a quienes sentaron las bases desde la elección de 2016.
Hoy ya nadie puede gobernar solo. Nosotros, todos los aquí reunidos, vamos a ser el primer gobierno de coalición en toda la historia de nuestro país. Vamos a ser un gobierno de coalición honesto y de resultados en beneficio de la gente.
Mi diagnóstico -como el de la gran mayoría de los mexicanos- es tan duro como realista, pero esa realidad áspera, dolorosa, no me desanima, me impulsa. Me impulsa, porque sé que está en nuestras manos lograr el cambio que México necesita, me impulsa porque sé que sólo faltan cuatro meses para que ganemos la elección y sólo nueve meses para la toma de posesión como Presidente de México.
¡Viva México!
¡Viva México!
¡Viva México!
¡Hasta la victoria!

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