El panista Adolfo Christlieb Ibarrola expresaba que el Bien Común debe ser un objetivo indeclinable de la política. Su materialización depende de diversos factores que le permiten la posibilidad de un bienestar y desarrollo con dignidad.

Por eso es que reconocer la realización de la persona humana es un principio básico que los gobiernos humanistas debemos tener presente, para su logro el camino siempre será la acción.

Los funcionarios públicos atentamos contra la dignidad de la ciudadanía cuando sus derechos son sometidos a negociaciones políticas, en cambio la dignificamos cuando somos capaces de invertir en obras de infraestructura que mejoran su calidad de vida y su bienestar. De manera que toda acción municipal en detrimento de sus derechos, su dignidad y su bienestar, es contrario a los principios de los gobiernos humanistas.

En este marco de referencia ideológica, desde la llegada de la actual administración, prácticamente todos los municipios atravesamos por una crisis presupuestaria sin precedentes que requieren de nuestra creatividad y de mucho empeño, profesionalismo y compromiso para poder administrar recursos escasos frente a amplias y variadas demandas ciudadanas.

Una de las fuentes de ingresos más importantes de nuestros municipios, además de las participaciones y aportaciones federales, eran los recursos que la Federación nos transfería para inversión en infraestructura a través del ramo 23 Provisiones Salariales y Económicas.

Desde el 2021, la inversión pública local se frenó de tinta y plumazo, ya que el ramo 23 no consideró recursos para que nuestros municipios ejecutaran proyectos en beneficio del impulso al crecimiento, la inversión y el empleo. El ramo “perdió su condición federalista” (y adquirió el espíritu centralista de la década de los ochentas).

Esta decadencia presupuestaria de nuestros municipios dio inicio en 2019, cuando el Gobierno federal además de recortar en 75 por ciento en términos reales los recursos del ramo, decidió centralizar el ejercicio de los recursos y las decisiones de inversión local. De 2018 a 2019, el presupuesto del ramo pasó de 26 mil 858 millones de pesos a 6 mil 953 millones de pesos durante el siguiente ejercicio presupuestario, y de tener un presupuesto de 59 mil 839 millones de pesos en 2015 a no tener asignación en 2021 y 2022.

Los municipios del país dejaron de invertir en programas y proyectos regionales, el Fondo Metropolitano que ayudaba a los municipios conurbanos, el Fondo para Fronteras y el Fondo para la Accesibilidad para las Personas con Discapacidad, el Fondo de Apoyo a Migrantes, el Fondo para Cultura e infraestructura Deportiva, y en fondos como el de Modernización de los Municipios, el Fondo de Pavimentación y el Fondo para el Fortalecimiento de la Infraestructura Estatal y Municipal.

No es casual que el freno presupuestario que el Gobierno federal nos impuso a los municipios se refleje en la falta de crecimiento económico de las entidades federativas y la falta de una respuesta más efectiva frente a la pandemia.

Así lo reflejan las cifras que señalan que durante el cuarto trimestre de 2021 sólo nueve entidades federativas crecieron por arriba de la tasa anual de 1.1 por ciento registrado a nivel nacional. Por otro lado, 17 de las 32 entidades presentaron retrocesos respecto al segundo trimestre de ese mismo año.

La falta de inversión y generación de empleos impactó en el crecimiento de las economías locales. En 23 entidades federativas sus actividades económicas aún no logran recuperar sus indicadores al nivel pre pandemia.

Ante las complicaciones presupuestarias que son ajenas al desempeño de nuestros municipios, el compromiso de los gobiernos de Acción Nacional con los ciudadanos continúa firme.

Por eso, el pasado 8 de mayo los presidentes municipales de Acción Nacional firmamos un decálogo que garantiza Buenos Gobiernos, gobiernos humanistas. Todo esto, como lo señaló nuestro presidente Marko Cortés, con el objetivo de que “podamos compartir las mejores experiencias de las presidencias municipales panistas de todo el país y se pongan a disposición para realizar mejores las prácticas administrativas”.

Este decálogo consta de los siguientes compromisos:

Ser presidentes municipales 24/7, más cercano a la ciudadanía y más humanos.

Trabajar con Transparencia y Rendir Cuentas con todos y cada uno de los ciudadanos que confiaron su voto en nosotros.

Respetar y hacer que se respeten los derechos de las mujeres.

Evitar el Dolor Evitable.

Formar un gobierno más humano e incluyente.

Hacer eficiente el gasto: vamos a hacer más con menos.

Quien no vive para servir, no sirve para vivir.

Cuidar nuestros recursos y respetar el Medio Ambiente.

Garantizar la seguridad pública con más y mejores policías para proteger y servir a la gente de nuestro municipio.

Llevar a cabo nuestras actividades institucionales partiendo de una Planeación y visión de largo plazo.

 

Sólo así podremos garantizar el cumplimiento de los principios del Bien Común y poner en el centro de nuestras acciones a la ciudadanía. Ese es el compromiso que tenemos los presidentes municipales en los próximos meses para contar con Municipios Fuertes, y ese será sin menoscabo de esfuerzos, el sello de garantía que avale a un buen gobierno panista. Sí hay otra forma de gobernar: honestamente y sin pretextos.

 

Alejandra Gutiérrez Campos es Presidenta Municipal de León, Guanajuato y Presidenta de la ANAC.

Twitter: @AleGutierrez_mx