Elección con dados cargados
Publicada el Vie, Jun 16, 2017

Por Pedro H. Medina Méndez.

El amanecer del domingo 4 de junio de 2017 dejaba en claro cómo sería el proceso electoral en Coahuila, confirmaba la sospecha de alta suciedad del Instituto Electoral de Coahuila, su proclividad hacia el gobierno del estado y, al mismo tiempo, marcaba el inicio de una de las elecciones ilegales. La instalación tardía de casillas era el botón de muestra.

En Coahuila hubo casillas que abrieron casi a las 10 de la mañana, cuando lo marcado era las 8 de la mañana. El IEC confirmaba su falta de profesionalismo, su inclinación hacia el PRI y su candidato Miguel Riquelme Solís, así como al gobierno de Rubén Moreira. Los dados ya estaban cargados al tricolor.

La canallada a la sociedad coahuilense estaba en una de sus etapas finales, pues una noche antes, en cada una de las cinco regiones de la entidad, se inició una feroz persecución contra simpatizantes del PAN y de la Unidad Democrática de Coahuila; agentes de Fuerza Coahuila, la policía élite de Rubén Moreira, iniciaba acciones en contra de ciudadanos cuyo único “delito” era ser miembro o simpatizante panista o de algún otro partido aliado, se les inventaron cargos, se les consignó con delitos fabricados y siembra de drogas.

El IEC y el Estado dieron mayor intensidad a las acciones contra la comunidad

Meses antes a la elección se denunciaron una serie de irregularidades, como el hecho de que consejeros del IEC, árbitro electoral, estaban al servicio del gobierno del estado. Se presentaron grabaciones en las que directivos del PRI les bajaban instrucciones, la sumisión era total.

Se pidió, sin éxito, que el Instituto Nacional Electoral atrajera el proceso ante el amañamiento del IEC y su actitud de lacayo con el Estado. Para colmo, el reparto y custodia de las boletas electorales corrió a cuenta de Fuerza Coahuila, la policía más cuestionada en la entidad, a pesar de que se demandaba que fuera el Ejército el que se encargara de esta acción.

Las primeras horas del domingo 4 de junio fueron un burdo intento de la autoridad para crear el desánimo social: casillas tardías, sin funcionarios, echando mano de quienes estaban en la fila intentando votar, para que éstos actuaran como improvisados encargados, sin la mínima idea de sus obligaciones, y la falta de crayones para trazar el voto fueron algunas de las acciones emprendidas. Sin embargo, el ánimo no decaía, los Moreira tenían que irse del estado, el sentir comunitario estaba definido.

En cada región de Coahuila es ya una mala tradición que para las 2 de la tarde en día de elecciones la afluencia de votantes baja, el intenso calor es la causa principal, aunado a que este día se le considera festivo, pero las altas temperaturas siempre obligan a refugiarse en sus viviendas. Pese a todo esto, el ánimo de la gente seguía, la ciudadanía salió a votar, la participación fue histórica.

A las seis de la tarde, al término de la jornada, comenzaba el peor proceso electoral que ha vivido el estado. El PRI-gobierno comenzó el acto desesperado para robarse la elección. En toda la entidad se vivieron actos de vandalismo que alteraron el proceso electoral de una manera muy obvia, como el caso de Ciudad Acuña donde personas encapuchadas ingresaron a una casilla para salir con las urnas corriendo, mientras que elementos de Fuerza Coahuila sólo miraban el acto sin detener a nadie.

En San Juan de Sabinas un valiente ciudadano confrontó a las personas que compraban descaradamente los votos para el PRI, nuevamente las patrullas municipales circulaban por el lugar como si nada hubieran visto. Alrededor del estado sucedieron hechos que como ciudadanos vemos y no dimensionamos. Pese a estas situaciones, en el conteo rápido (mismo que aseguran y presumen los priistas que tiene un margen de error mínimo) el triunfo se lo llevó Memo Anaya.

En la captura del Programa de Resultados Electorales Preliminares vino el mayor fraude del día. Para comenzar, tuvimos el PREP más lento del país, además sucedió algo que jamás había pasado desde hace 15 años: se detuvo el conteo con apenas el 72 por ciento de las casillas, justo cuando el candidato del PRI llevaba la delantera por 1.5 por ciento aproximadamente.

Dos días estuvieron resguardadas las urnas en una bodega, mismas que eran custodiadas por elementos de Fuerza Coahuila. Al abrir las instalaciones, para el asombro de todos, gran parte de las urnas estaban sin sellos y abiertas, sin firmas de los funcionarios de casilla correspondientes; además, se localizó un segundo acceso para entrar a la bodega, el crimen se cometió a escondidas de todos.

Frente por la dignidad de Coahuila

Luego de darse a conocer el mayor fraude en la historia de Coahuila, el 5 de junio nació el movimiento “Frente por la dignidad de Coahuila”, mismo que es encabezado por los candidatos Memo Anaya, Armando Guadiana, Javier Guerrero, Lucho Salinas y José Ángel Pérez, el cual busca que se respete la decisión de los coahuilenses al elegir a Guillermo Anaya como gobernador de Coahuila.

A las 6 de la tarde del martes 6 de junio, en la avenida Venustiano Carranza de la ciudad de Saltillo, miles de ciudadanos se dieron cita con un solo propósito: acabar con la corrupción en nuestra entidad.

Sin embargo, ese mismo día se volvió a presentar la desesperación del PRI-gobierno. Se montaron retenes de Fuerza Coahuila por las distintas carreteras que conducen a Saltillo, con la finalidad de atrasar a los vehículos de los ciudadanos que acudirían a la gran marcha, lo que no impidió la concentración de más de 60 mil coahuilenses cansados de tantos abusos. El movimiento histórico se repitió en ciudades como Acuña, Sabinas, Torreón, Monclova y Piedras Negras.

La elección de Coahuila logró que el país regresara a los años 80, cuando el PRI se manejaba con la mayor corrupción e impunidad del mundo. ¡No permitamos que se roben la elección!