El rey Arturo: la leyenda de la espada
Publicada el Vie, may 19, 2017

rey arturo

Por Mabel Salinas.

Si hay una historia que el cine no se cansa de llevar a la pantalla grande, ésa es la del rey Arturo. Desde 1953 sus proezas se han retratado en el séptimo arte con “Los Caballeros de la Mesa Redonda”, de Richard Thorpe, y tras de ella han desfilado los filmes “Camelot” (1964), “Lancelot du Lac” (1974), “Monthy Python y el Santo Grial” (1975), Excalibur (1981) y “El Rey Arturo” (2004), entre otros filmes de acción real, y hasta versiones animadas como la clásica “La Espada en la Piedra”, de Disney, o la tangencial aparición que tiene el personaje en “Shrek Tercero” (2007).

Pero tenía que llegar Guy Ritchie en 2017 y hacer eso que tanto le gusta con personajes clásicos: modernizarlos. Lo logró con las dos entregas cinematográficas recientes en torno a Sherlock Holmes, protagonizadas por Robert Downey Jr. y Jude Law, este último como su compinche, el doctor Watson. Con el filme ambientado en el medievo, nuevamente cuenta con el apoyo de Law, aunque ahora convertido en el villano Vortigern, un hombre avaro y envidioso del poder que ostenta su hermano, el rey Uther (brevemente interpretado por Eric Bana).

Vortigern se alía con magos negros para deshacerse de su hermano, pero no se imagina que su sobrino y legítimo heredero al trono sobreviviría. Años después, la profecía del rey Arturo vuelve para poner en riesgo sus macabros planes de dominio después de sacar la espada Excalibur de la legendaria piedra. Aquí, el protagónico corre a cargo de Charlie Hunnam, quien interpreta a un Arturo con claras semejanzas al Sherlock de Downey Jr. Ambos son arrogantes, de habla veloz, ingeniosos y con recursos bajo la manga.

La película avanza a través de la rítmica narrativa de Guy Ritchie, una cinta llena de cortes rápidos, fluidos movimientos de cámara, ocasionales slow motions y muchos chistes, los cuales no sólo se desprenden de los diálogos, sino de la manera en que el filme está editado. Por ejemplo, hay una secuencia donde Arturo y dos de sus mejores amigos le explican a un soldado lo que hicieron una mañana cuando se encontraron con un grupo de vikingos. A lo largo de las escenas que la componen, se repiten diálogos en ráfaga, el director ametralla con tomas veloces y juega con la línea del tiempo en una combinación de rewind-fast-forward que resulta muy efectivo. Lamentablemente, se engolosina y lo utiliza tanto que el recurso se desgasta.

Junto a este percance resalta otra flaqueza que proviene desde el guión. Se trata de la necedad del antagonista interpretado por Law de construir una torre, porque de esa manera “podrá vencer” a su sobrino. Sin embargo, dentro de la mitología que nos presenta el filme, en el que sabemos que hay magia negra y blanca, pues incluso se menciona a Merlín, dicha construcción tiene una explicación sosa y parece una salida fácil e insulsa.

Pese a estos pequeños tropiezos y algunas obviedades -buena parte de la trama es predecible, aunque su narrativa apuesta fuertemente por ser intrépida e innovadora- la cinta es entretenida la mayor parte del tiempo gracias al estilo de Ritchie, quien también acierta al no tratar de meter una relación amorosa con calzador y más bien se decanta por la acción y una historia de autodescubrimiento, identidad, honor y deber. El bien mayor de una comunidad trasciende los deseos propios e incluso el deseo de venganza, y eso es lo que el Arturo de Charlie Hunnam plasma.

Así que mientras guionistas y directores sigan encontrando diferentes twists que imprimirle a este personaje clásico, tendremos Arturo para rato. De entrada, con esta película Guy Ritchie deja la puerta abierta para la realización de una secuela y todo quedará en manos de la taquilla y cuántos dólares consiga reunir. La suerte de este monarca y sus caballeros de la mesa redonda está echada.

 

tres estrellas

 

Mabel Salinas es Directora Editorial de enlaButaca.com y colaboradora de Cine Premiere. @mabsalinas @EnLaButaca

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