El PAN y la educación en México
Publicada el Mie, Ago 21, 2019

Por María Elena Álvarez Bernal.

No hay gobernante en nuestro país, incluidos los panistas, que en la toma de posesión de su mandato deje de afirmar que la educación será una prioridad en su gobierno. Sin embargo, la realidad que presenta la educación en México no refleja el cumplimiento de ese propósito.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía da los siguientes datos: el 41 por ciento de la población mayor de 15 años no sabe leer ni escribir, son más de 4 millones; en la educación primaria sólo 4 de cada 10 escuelas cuentan con computadoras e internet para sus alumnos. El 36.2 por ciento de los maestros de primarias indígenas no cuentan con programas de estudio.

El 13.2 de los niños y jóvenes en pobreza extrema no asiste a la educación obligatoria y a escala nacional, 3 de cada 10 alumnos abandonan los estudios por falta de dinero y 1.4 millones de niños y jóvenes en edad de estudiar invierten tiempos excesivos de traslado a sus instituciones educativas.

También es una realidad que en todo el país sólo el 17 por ciento de las personas, entre 25 y 64 años, logra cursar estudios universitarios.

La UNESCO señala que lograr una mejor educación no implica sólo disponer de mayor presupuesto, requiere la suma de varios esfuerzos, siendo los principales la relación entre alumnos y maestros; conocer la realidad para planear con objetividad sin tintes ideológicos; señalar las prioridades, los objetivos, las acciones, los parámetros de medición y sus indicadores, y añade que mientras el sistema educativo no ofrezca una educación de calidad a los alumnos, la educación será sólo un instrumento de populismo y marginación.

En el sexenio pasado se hicieron algunas reformas positivas al sistema educativo. La reciente reforma las modificó y se espera que en las leyes secundarias pueda darse el marco normativo que la educación de calidad requiere y que los mexicanos necesitan y desean.

Hay un aspecto que no se ha atendido: el hecho de que el número de niños que nacen es menor, por lo que el número de maestros que se requieren también se reduciría. No se sabe si de las Normales sigue egresando el mismo número de maestros y si ya no se requieran tantas plazas, o si han aumentado las escuelas con mayor número de horas, ya que México está entre los países que brindan menos horas de clase.

Por otra parte, sería pertinente la desaparición de las “Normales” para transformarlas y para establecer, a nivel universitario, las carreras de Maestros(as) de pre-escolar y de primaria.

Algo de la mayor importancia es delimitar las acciones del Sindicato de Maestros sólo a las funciones que como tal le corresponden y dejar a la Secretaría de Educación Pública las que a ella le atañen.

Esta delimitación permitiría estructurar debidamente la capacitación de los maestros según sus requerimientos, ya que su capacitación y actualización garantizará, en buena medida, la calidad de la educación y se contrataría sólo a maestros cuya preparación asegure la calidad en la enseñanza.

Convendría que como en otros países, los grupos de pre-escolar y primaria tuvieran más de un maestro para mejorar la atención y aprovechamiento del alumnado. Esto requeriría reestructurar el funcionamiento en los salones de clase.

El Partido Acción Nacional siempre ha considerado prioritario el aspecto educativo. Hoy, en esta nueva realidad, habrá de retomar o continuar con este criterio, tanto en el Poder Legislativo y en todos los gobiernos federales y municipales que encabece o participe, para lograr que las escuelas sean un ejemplo de eficacia y puedan dar los mejores resultados en la formación de los mexicanos.

 

María Elena Álvarez Bernal es Directora del Centro de Estudios para la Mujer Blanca Magrassi y Consejera Nacional del PAN.

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