El PAN tiene que ser el partido que México requiere
Publicada el Jue, Oct 24, 2019

Por María Elena Álvarez Bernal.

Todas las épocas que ha vivido nuestra organización han sido trascendentes, ya que siempre han exigido al Partido responder a lo que los mexicanos esperan de él y de acuerdo a lo que los fundadores ofrecieron desde su inicio: “formar la conciencia ciudadana para implementar la democracia en México”. Con ese horizonte a la vista, los primeros dirigentes lucharon contra corriente y convencieron a la gente de que la lucha no sería corta, sino “brega de eternidad”, pero que con perseverancia se lograría y no se equivocaron.

En el año 2000 se dio el mayor avance democrático y algunos creyeron que ya habíamos llegado a la meta, pero los hechos nos han demostrado que la lucha por los mismos objetivos iniciales tiene que seguir, aunque no de la misma manera. Hoy, el Partido demanda alcanzar tres metas: recomponer su unidad, reorientar su papel de oposición y eliminar la corrupción interna, así como combatir la externa.

La unidad partidista se empezó a debilitar cuando apareció el financiamiento público a los partidos y la posibilidad de alcanzar cargos de poder. En los inicios las candidaturas eran un medio para lograr el avance del país y del Partido, pero cuando fueron reales las posibilidades de obtener puestos la lucha por ellos se fue convirtiendo en fines de logro personal y se acercaron al Partido miembros con esos nuevos propósitos. Al mismo tiempo, mucha de la antigua militancia se alejó y algunos se integraron a la competencia por el poder.

El Partido, en algunos casos, se ha cerrado y no propicia el ingreso de nuevos socios para evitar la competencia interna, además de que se realizan prácticas muy parecidas a las que el partido combatía.

La reforma de estatutos estableció que la elección del Presidente Nacional se realizara por el voto universal de todos los militantes, lo cual genera un elevado costo, ya que los candidatos tienen que recorrer todo el país y, además, en ocasiones requieren apoyar con recursos para que de todos los estados acudan los socios a votar. Urge una reforma de estatutos para que la elección del Presidente no se realice por el voto directo universal, sino por el sistema de democracia representativa que se inicia en el municipio, pasa a los estados y termina en el Consejo Nacional. Así había sido desde su fundación.

La lucha por el poder llevó al establecimiento de métodos de elección o designación de candidaturas que no corresponden con el ser democrático del Partido. Esto, en ocasiones, ha causado división entre los miembros y los candidatos tienen que buscar apoyos fuera del Partido.

No podemos volver al pasado como cuando no había poder de por medio y todo era generosidad, pero tampoco se puede seguir por el camino que en muchos casos se ha tomado. Hay formas de lograr que quienes aspiran al poder vivan los Principios de Doctrina y se comprometan a aceptar que el poder es para servir y no para servirse. Para que esto se logre mucho ayudará el establecimiento de nuevas normas internas en el Partido y el compromiso real de acabar con la impunidad dentro de nuestras propias filas.

En el avance democrático del país el trabajo y testimonio de Acción Nacional tuvo una influencia muy significativa. Por medio siglo fue oposición responsable, asertiva y propositiva. Hoy, las circunstancias nos colocan en la coyuntura de volver a ser oposición, situación en la que tenemos gran experiencia, pero además esa experiencia ha sido enriquecida con dos sexenios en el ejercicio del poder.

En este sexenio el PAN está obligado, y los mexicanos así lo esperan, a ser una oposición real, asertiva y propositiva, que proponga lo que al país le conviene y oriente con ello a la opinión pública. Los mexicanos lo están esperando.

Hoy, más que antes, los mexicanos quisieran encontrar en el PAN un camino seguro para consolidar la democracia y darle al país los mejores gobernantes, capaces de marcar la ruta para hacer realidad el propósito de sacar de la pobreza a la mitad de los mexicanos y eliminar la corrupción que todo lo quiere abarcar. El PAN tiene la palabra, es urgente una reforma de nuestros estatutos.

Otro reto que tiene el Partido es lograr que el Estado de Derecho prive en nuestras normas y que los funcionarios públicos emanados de PAN que cometan faltas punibles sean llamados a cuentas, sin consideraciones que valgan. En este apartado entra la revisión de nuestro padrón de miembros para corregir y evitar cualquier irregularidad que se diere o que exista. La corrupción que priva en el país tiene que ser combatida al igual que la que se diera dentro del Partido. El incluir la ética en la política fue uno de los logros que el fundador más valoró como aportación del Partido a la nación.

Los retos son múltiples, pero estamos seguros de que el Comité Ejecutivo Nacional, encabezado por su Presidente y con el apoyo de todos los miembros, logrará vencerlos.

 

María Elena Álvarez Bernal es Directora del Centro de Estudios para la Mujer Blanca Magrassi y Consejera Nacional del PAN.

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