El PAN es la esperanza de México
Publicada el Jue, Ene 28, 2021

Por María Elena Álvarez de Vicencio.

El México de 1984 es ahora un país ajeno y lejano, eran tiempos del partido hegemónico. El presidente de la República era Miguel de la Madrid, quien había ganado la elección con el 71 por ciento de los votos. En el Senado, de 64 senadores 64 eran del PRI. En la elección de diputados los ganadores del PRI fueron 299 de 300. Todos los 31 gobernadores eran del partido oficial. En los Congresos locales 299 de los 300 diputados locales eran del PRI. De los 2 mil 400 ayuntamientos del país, sólo 12 eran gobernados por presidentes municipales postulados por partidos diferentes al PRI.

En 1982, dos años antes, aparecieron en la boleta cuatro candidatos presidenciales de izquierda: Arnoldo Martínez Verdugo (PSUM); Rosario Ibarra de Piedra (PRT); Cándido Díaz Cerecedo (PST), y Manuel Moreno Sánchez (PSD). Arnoldo Martínez Verdugo fue el abanderado del entonces ambicioso proyecto de unidad que había logrado que cinco agrupaciones de izquierda, entre las que se encontraba el Partido Comunista Mexicano, dieran paso al Partido Socialista Unificado de México (PSUM). Además, fue el candidato de izquierda más votado y se colocó en el tercer lugar de las preferencias. Obtuvo el 3.48 por ciento de los votos y entre los cuatro candidatos opositores sumaron el 6.89. De los partidos de izquierda de entonces, ninguno subsistió.

En la Cámara de Diputados, gracias a la reforma política de 1977 hubo grupos parlamentarios opositores. En aquel año, el PAN tenía 51 diputados que era el 12.8 por ciento; el PSUM 17 diputados, el 4.3. El PDM 12, que era el 3.0, el PST 11, el 2.8 y el PPS 10, 2.55. Sin embargo, todavía el partido oficial podía hacer en todos los casos su voluntad, ya que contaba con los votos suficientes para modificar, por sí mismo, la Constitución de la República. Vinieron dos periodos con diputados de oposición, los cuales, no obstante ser pocos, dieron al país significativos avances económicos y políticos.

Nuestra realidad ahora ha cambiado, sigue vigente nuestro Sistema de Partidos, pero la vida política nacional es otra. El presidente que nos gobierna debió su triunfo a la popularidad de su prolongada acción como opositor y también como rechazo a la corrupción, a la expansión de la inseguridad, a la violencia y a la marcha de la economía que no permite ver un futuro promisorio, especialmente para los jóvenes.

Hoy, la oposición tiene el reto de fortalecerse, de vigilar al gobierno y denunciar lo que amerite ser denunciado. Lo inmediato es la próxima elección del Poder Legislativo. Aquí, Acción Nacional tiene una importante tarea para elegir a diputados capaces de ser una mayoría que en la Cámara  de Diputados sea un contrapeso del Ejecutivo y logre los mayores avances para el país.

El PAN tiene una nueva realidad ante la reelección de los diputados federales. No sabemos si esto será favorable para el Poder Legislativo, pero el Partido tiene el reto y la obligación de conformar la Cámara con los mejores Diputados para que en los próximos tres años sean capaces de responder a lo que el país requiere. El PAN tiene que ser una oposición responsable y lograr que los diputados sean mayoría para aprobar lo que a México convenga. El PAN es la esperanza de México, no podemos defraudarlo.

 

María Elena Álvarez de Vicencio es Directora del Centro de Estudios para la Mujer Blanca Magrassi y Consejera Nacional del PAN.

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