El modelo Centinela: una señal de alerta mayor
Publicada el Jue, Abr 23, 2020

Por Liu Xue Dong Sun y Salomón Guzmán.

Por primera vez, desde que se registró el primer caso confirmado por el COVID-19 en México, la Secretaría de Salud informó que las cifras reportadas de casos confirmados corresponden a las observadas y que en la realidad podrían ser muchos más. Para conocer el panorama total de las personas contagiadas por la pandemia se requiere multiplicar el número de casos confirmados por el factor de 8.3, es decir, por cada caso confirmado está relacionado con otros 7.3, de acuerdo con la estimación del modelo Centinela. Lo anterior, no debería interpretarse como sorprendente, pues cuando se inició la ocurrencia de este virus en México las pruebas para detectar los contagios y su consecuente confirmación o rechazo se han realizado de manera limitada.

En su primera fase, las aplicaciones se hacían solamente a aquellas personas sintomáticas y con antecedentes de haber realizado viajes al extranjero durante los últimos 14 días. En la segunda fase que se encuentra en curso, las autoridades han solicitado a los habitantes con síntomas leves permanecer en su casa y no acudir a los servicios médicos, con el propósito de no saturar el sistema. Quizá otra explicación de no aplicar pruebas de detección de manera masiva tendría que ver con el costo económico que representa.

Independientemente de los motivos de no haber realizado las pruebas, como ha sido recomendado por la Organización Mundial de Salud, los casos confirmados e informados por la fuente oficial implica con alta probabilidad que un gran número de contagiados ha sido omitido en las estadísticas. En el siguiente cuadro se presenta el periodo de la expansión (número de días) del COVID-19 cuando el número de enfermos confirmados acumulados se situaba entre mil y 10 mil en algunos países.

En la lista, el único país de la región de América Latina y el Caribe es Brasil, hasta el 9 de abril el número de contagios confirmados rebasó los 10 mil casos hasta a la fecha, con 17 mil 857 mil casos de acuerdo con la fuente oficial de ese país sudamericano. Por su parte, el periodo de expansión desde mil hasta 10 mil entre el 23 de marzo al 4 de abril, con un total de 13 días, y que ha superado a los demás que se encuentran en un rango de 8-12. La discrepancia de los días totales que registraron el número de casos dentro del rango 1000-10,000 entre los países distintos, se podría explicar por el tamaño de la población y su densidad territorial, las medidas tomadas en prevención de la actual pandemia, entre otros factores. Sin embargo, el elemento no menos importante es la cantidad de pruebas aplicadas. Se espera que mientras mayor número de pruebas de detección se aplica en un país, los casos confirmados por el contagio de COVID-19 resultarán ser más numerosos.

En el caso particular de México hasta la fecha todavía se están haciendo las pruebas dentro de un segmento limitado de población, solamente de acuerdo con los criterios preestablecidos por las autoridades, en lugar de realizarse de manera masiva. Por ello, algunos enfermos asintomáticos y los que tienen síntomas leves con alta probabilidad no han requerido los servicios médicos pertinentes, sea por voluntad propia o sea por las recomendaciones oficiales.

También existe otro grupo de contagiados que podrían haber sido diagnosticados con otras enfermedades sin necesidad de acceder a una prueba del COVID-19. Derivado de esto, no sería nada extraño que México superara nuevamente el registro arrojado por Brasil en cuanto al periodo de expansión en el número de contagios confirmados desde mil casos hasta 10 mil.

De acuerdo con las cifras reportadas por la Secretaría de Salud, al 30 de marzo, México por primeva vez registró más de 1000 casos confirmados y hasta el 10 de abril las cifras están lejos de 10 mil, con un poco menos de 4 mil en un lapso de 12 días. Asimismo, bajo la misma tendencia observada durante estos últimos 12 días, la barrera de 10,000 casos confirmados se esperaría a superarse hasta después de dos semanas, es decir al final de abril. En otras palabras, en un lapso aproximadamente de 30 días, México alcanzará un número superior a 10,000 casos, comportamiento casi igual que esperan a registrar otros países de la misma región, por ejemplo, Chile y Argentina, como se muestra en el Gráfico 1.

Este comportamiento del número de enfermos por la pandemia parecería que la situación en México y toda la región de América Latina y el Caribe se encuentra bajo control y ofrecería un panorama de una tranquilidad absoluta. Sin embargo, todo indicaría lo contrario y la pandemia podría explotarse en cualquier momento, pues las cifras reportadas solamente reflejan parte del problema. En este sentido, el número de casos estimados por el modelo Centinela justamente sirve para enviar una señal de alerta mayor, para que todos los habitantes no debieran tomarlo con ligereza sino reforzar aún más las medidas aplicadas hasta la fecha.

Comentarios

comentarios