El futuro en juego
Publicada el Lun, Jun 18, 2018

Por Alan Ávila Magos.

La situación de España es un claro reflejo de las consecuencias en la incongruencia de un discurso populista y la realización de actos de corrupción que contradicen la garantía de una democracia efectiva. Tal es el caso de Mariano Rajoy, quien al frente del Partido Popular (PP) y desde un inicio logró imponerse con un gobierno minoritario y endeble.

La crisis del Gobierno del PP y la actual moción de censura surge desde las medidas de austeridad económicas que aumentaron la desigualdad social y la crisis laboral, resultado contrario a las promesas hechas en la propuesta del programa de gobierno. Aun cuando se reflejó un crecimiento en el PIB, el crecimiento no ha sido inclusivo como los ciudadanos esperaban. Si a este contexto añadimos que el Partido Popular se alejó de sus valores y principios, además del surgimiento de la revuelta por la independencia de Cataluña, encontramos la mecha que detonó la situación actual de España.

Y ahora, a partir de la moción de censura que surgió por un escándalo de corrupción, en donde la Audiencia Nacional condenó a 29 empresarios y políticos, incluido Luis Bárcenas, el ex tesorero del PP, imputado de operar sobornos y quien pagará 33 años en prisión, dio como resultado la transición de un gobierno a otro en una semana: la caída de Rajoy y la inesperada transformación de los sistemas demócratas mundiales.

Resulta interesante la reacción a partir de la fractura de este partido y la polarización de nuevas iniciativas, que incluso no comparten visiones, pero sí un movimiento hacia un corte antisistema, motivado por el descontento y hartazgo social de los ciudadanos ante el desencanto de contrastar las promesas pasadas hacia los gastos excesivos de la actualidad.

Como consecuencia, el ahora ex presidente Mariano Rajoy se convirtió en el primer Jefe del Gobierno Español que es apartado del cargo por el Congreso desde que se restauró un proyecto democrático en el país europeo. En su lugar, fue electo Pedro Sánchez Pérez-Castejón, secretario general del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), quien consiguió 180 votos a favor, 169 en contra y una abstención.

En todo el mundo estamos viviendo un efecto antisistémico. Ahora, sucedió en España tras escándalos de corrupción, coyuntura que se une a ejemplos de movimientos antisistema de otras naciones que han tomado como estandarte los derechos políticos y el restablecimiento de la democracia participativa, tales como la Primavera Árabe, la destitución de Dilma Rousseff en Brasil y la dimisión de Otto Pérez por cargos de corrupción en Guatemala, demostrando que sí es posible castigar la corrupción hasta en los más altos mandos.

En México no podemos caer en la trampa del PRI, que ante el desprestigio que enfrenta fruto del hartazgo de los mexicanos se encuentra en una transfiguración para simular una opción de cambio encabezada por MORENA. Tengamos una cosa clara en esta elección: el restablecimiento del viejo régimen priista es por medio de Andrés Manuel López Obrador, quien ha antepuesto sus ambiciones, doblándose y sometiéndose al sistema, pactando con lo que siempre tanto criticó.

Tenemos claro en la coalición Por México al Frente que el pacto de impunidad debe terminar, pues mientras no haya consecuencias desde el más alto nivel, la corrupción seguirá aumentando. Por eso, somos los únicos que queremos una fiscalía autónoma que investigue los escándalos de corrupción que han marcado a este gobierno de la República, encabezado por Enrique Peña Nieto, y en caso de que éste resulte culpable, como cualquier otro mexicano, deberá someterse a las consecuencias y terminar en la cárcel. Ya es tiempo de que termine el México en el que reina la impunidad y los acuerdos para encubrirse y no enfrentar la justicia.

En nuestro país, Ricardo Anaya es el único candidato que tiene la estrategia correcta para acabar de fondo con la corrupción y pacto de impunidad del PRI- Gobierno y del PRI-MORENA, quienes han recibido a los personajes más corruptos y despreciables de la política mexicana, y pactando para obedecer las peticiones de una sola persona: Andrés Manuel López Obrador. En Por México al Frente (PAN, PRD Y MC) estamos comprometidos en erradicar de raíz la corrupción de este país.

Nos proponemos crear un nuevo sistema de fiscalización de dinero en la política, que sancione el uso de recursos de procedencia ilícita, usar la tecnología blockchain que permita dar seguimiento al dinero con herramientas de inteligencia financiera, así como eliminar el uso de dinero en efectivo en los tres órdenes de gobierno, para que todo pago se realice a través del sistema financiero. Insistimos en la reforma al artículo 102 constitucional, a fin de contar con una Fiscalía General autónoma e independiente del poder político y una Fiscalía Anticorrupción con las mismas características.

En esta elección nos debe quedar claro que a José Antonio Meade el Presidente ya lo abandonó y lo utiliza para restarle votos útiles a Ricardo Anaya, López Obrador se abandonó a sí mismo y a sus seguidores, haciendo un pacto de impunidad con Enrique Peña Nieto, prometiéndole no meterlo a la cárcel, perdonándolo mientras lo deje llegar a la Presidencia. Ricardo Anaya es el único candidato que representa el antisistema y que está dispuesto a meter a los corruptos a la cárcel, caiga quien caiga, para que México verdaderamente cambie.

Nos estamos jugando el futuro de México en este proceso histórico y el Frente es la única coalición capaz de hacer frente al sistema opresor y garantizar el cumplimiento pleno de la justicia, democracia y transparencia que tanto necesitamos.

Alan D. Ávila Magos es Secretario Nacional de Acción Juvenil.

Twitter: @AlanAvilaMagos

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