El DOLOR. Fuente de Renovación, de Acción y de Esperanza
Publicada el Jue, Jul 23, 2020

Por Héctor Larios Córdova.

Manuel Gómez Morin, en su ensayo 1915, define a la lucha contra el dolor como campo de trabajo y discusión política, pero distingue ente dos tipos de dolor: el dolor inevitable que deriva de lo que no puede controlar el ser humano y el dolor evitable, “el dolor que unos causamos a otros, el dolor que originan nuestra voluntad o nuestra ineficacia para hacer una nueva y mejor organización de las cosas humanas”.

“El dolor de los hombres es la única cosa objetiva, clara, evidente y constante”. Sin duda, estamos ya en los primeros meses de una, lamentablemente, larga etapa de dolor evitable que campeará en nuestra nación entre los mexicanos.

Por un lado, el dolor de contraer una enfermedad, que con políticas públicas adecuadas se hubiera evitado, que lleva al sufrimiento y en algunos casos a la pérdida de la vida.

Por otro el dolor de las familias que sufren con un familiar enfermo, al que no pueden conseguirle medicamentos porque se agotaron o se especula con ellos, el dolor de no ser admitido en los hospitales, el dolor de perder familiares, el dolor de viudas y huérfanos provocados por una vida que pudimos y debimos haber conservado.

En otro lado el dolor de las limitaciones materiales, fruto de la más profunda crisis económica que nuestro país haya conocido en los últimos 100 años, el dolor de los padres de familia que no pueden llevar a casa lo que la familia necesita, el dolor de perder el empleo y no poder conseguir otro, el dolor de los hijos que tienen que abandonar la universidad por la falta de recursos en la familia, en fin, el dolor que produce la falta de aquello que se puede prescindir, pero ya lo dábamos como necesario.

El dolor de los jóvenes que se abren a la vida y no encuentran oportunidades de empleo y desarrollo.

Finalmente, el dolor que produce, ya ahora, la inseguridad que se agrava por la desesperanza de los que hoy, o en el futro próximo, se quedan o se quedarán sin ingresos y toman la puerta falsa de arrebatar con violencia los recursos de otras personas, que en muchos casos estarán incluso más necesitadas que ellos, el dolor que deriva de la violencia que acompaña estos actos, el dolor de ver como se rompe el tejido de armonía y complementariedad social.

Sin duda en los próximos meses, quizá hasta finales del próximo año, vamos a ser testigos, pero también sujetos de este dolor humano, que nos ocasionamos unos seres humanos a otros, en este caso por la ineficacia de atender el enorme reto de la pandemia.

El primer llamado que tenemos todos es a la solidaridad activa y en los hechos, y vaya contrasentido, la pandemia nos obligó a aislarnos, pocos han encontrado con ingenio las formas de ser solidarios con los que mas necesitan, a pesar del confinamiento. Ejemplos, los amigos que se unen para mover cielo y tierra, y encontrar los medicamentos para tratar a los enfermos, las cadenas de abasto de alimentos a los más necesitados, el ejemplo silencioso y con graves costos del gremio de medicina, doctore(a)s, enfermero(a)s y tantos más.

Pero los seres humanos tendemos a sentimientos negativos si nos descuidamos, claro que hay culpables que, por soberbia, ineptitud, falsa austeridad y varias cosas más son los causantes de este dolor, y nosotros también tenemos culpa, que no reaccionamos con la suficiente energía cuando veíamos que nos conducían a donde estamos ahora. Pero descargar en los culpables nuestras energías con insultos, memes o exigencias de que se vayan no conduce a nada, eso sólo produce frustración y desesperanza.

Después de la Segunda Guerra Mundial, que causó tanto dolor, se encontraron nuevas formas de convivencia, se revaloró la democracia como el menos malo de los sistemas y la humanidad conoció una larga época de desarrollo y de paulatina inclusión de los marginados.

Ahora, en las horas de dolor, tenemos que revisar los errores que lo causaron, no podemos dejar a los que nos siguen un sistema de salud con tantas deficiencias, incluso antes de que lo desmantelara la Transformación Destructiva. ¿Quiénes van a diseñar y encabezar las acciones para la construcción del nuevo sistema de salud mexicano?, ¿cómo se va a financiar?, ¿cómo mantenerlo ajeno a las politiquerías?

Conociendo de cerca el sufrimiento de los que pierden el empleo, no tenemos excusa para no resolverlo para los que siguen, a través de un seguro de desempleo, con formas claras de financiarse.

No pueden las nuevas generaciones después de más de 30 años de trabajo depender para vivir de la ayuda del estado, de la familia o de otros, con niveles injustos, ¿quiénes van a diseñar en nuevo sistema de pensiones, con sus formas estables y duraderas de financiamiento, donde todos ponen?

Buena parte del dolor que vamos a ver a nuestro alrededor no es causado por el Presidente y su equipo, es por la corrupción que dice combatir y que impide que los recursos públicos se destinen a bienes comunes. ¿Quiénes se apuntan a construir los mecanismos que desestimulen y castiguen la corrupción?

El Dolor de estos meses tiene que movernos a una Nueva Esperanza, a una nación mejor donde todos aportemos, con la clara consigna de que No vuelva a suceder en el futuro este sufrimiento que nos causamos unos a otros.

 

Héctor Larios Córdova es Secretario General del CEN del PAN.

Twitter: @LariosHector

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