El despertar de la mayoría silenciosa
Publicada el Mar, Oct 24, 2017

Por Miguel Ángel López Lozano.

Hace poco más de un mes, especulábamos acerca del órdago independista catalán, así como de la futura respuesta del Gobierno Español ante semejante despropósito. Como dijimos en su momento, la historia reciente de España no ha sido ajena a las amenazas territoriales, todo lo contrario, ha estado sujeta a continuos vaivenes fruto de las tensiones nacionalistas (vascos y catalanes). Pero en esta ocasión, las pretensiones nacionalistas han dado un paso más allá, situando la tensión en un punto de no retorno. Con premeditación y alevosía, se ha tratado de consumar una rebelión en toda regla con el objetivo de atentar contra la Unidad de España.

Todo ello, fruto de una tiranía sectaria que trata de implantar un pensamiento único independentista apoyado en una serie de farsas y tergiversaciones de la historia. Pero no hay mal que por bien no venga, y a raíz de tanta insensatez, ha despertado la llamada “mayoría silenciosa”, una corriente numerosa de ciudadanos que han decidido enfrentar las amenazas independentistas para salir a la calle, y gritar alto y claro: “Soy catalán y español”.

Tras varios meses de amenazas y vulneraciones flagrantes de la ley, sobrepasando en muchas ocasiones el delito de sedición, la Generalitat de Cataluña consumó su amenaza y llevó a cabo el prohibido referéndum independentista, un referéndum carente de garantías, con el único aval internacional de países como Venezuela, paladín de la democracia y la libertad. El referéndum surge de una ley aprobada en una sesión parlamentaria prohibida por el Tribunal Constitucional Español. A raíz de dicha prohibición, las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado tuvieron la encomienda de impedir la celebración de dicho referéndum, para lo que se llevó a cabo un despliegue sin precedentes por parte de la Policía Nacional y la Guardia Civil, esperando contar con la colaboración de la policía autonómica catalana (Mosso de Escuadra). Dicha colaboración terminó sin llegar debido a la instrumentalización de los Mosso de Escuadra por parte de sus superiores políticos, gracias a la connivencia de un jefe operativo al servicio del independentismo, jugándose su libertad personal debido a un hipotético delito de sedición (por el que se está juzgando el día de hoy).

Finalmente, la Policía Nacional y Guardia Civil cumplieron el mandato de impedir el referéndum, por lo que se procedió a confiscar el censo electoral, las papeletas impresas, las urnas originarias, así como el cierre de colegios electorales el día de la votación y el establecimiento del orden y la paz en las calles de las principales ciudades de Cataluña. Como era de esperar, resultó imposible controlar el movimiento de una población como la de Barcelona, más aún, cuando se organizaron ataques selectivos contra la policía buscando que los medios internacionales ofrecieran a la opinión pública el uso desmedido de la violencia ante manifestantes pacifistas. Por desgracia, el gobierno de Mariano Rajoy ha hecho honor a su nefasta capacidad de comunicación, y no ha sido capaz de trasladar a los medios internacionales como la CNN o el New York Times, que las únicas imágenes que muestran son ataques a civiles que tenían como finalidad la defensa personal. Los manifestantes han atacado con sillas, han exagerado lesiones y se han llegado a inventar otras con la intención de victimizar a la población a manos de un Estado represor que ha usado la violencia como medio para impedir un acto libre.

Tras la farsa del 1 de octubre, se supo que el resultado del referéndum se había pactado en un despacho de las fuerzas independentistas con diferentes escenarios en función del devenir de los acontecimientos. Y así fue, los resultados han sido aplastantes en favor de la independencia. Pero con lo que no contaban los independentistas de base, fue la vergonzosa actuación del Presidente de la Generalitat el 2 de octubre. Quiso quedar bien con todo el mundo y por un lado anunció la República Independiente de Cataluña, para acto seguido dejar en suspenso la independencia en aras de encontrar un acuerdo con el Estado Español. Esta maniobra fruto del miedo escénico, tuvo la reacción esperada del Gobierno español aplicando el artículo 155 de la Constitución Española, que está a la espera de conocer por boca del Presidente Catalán si finalmente tuvo la intención de proclamar la independencia para aplicar dicho artículo, lo que provocaría la suspensión de la autonomía y la convocatoria de elecciones.

Todo este despropósito ha servido para despertar una mayoría liderada por la sociedad civil que ha quitado el polvo a sus banderas de España y ha salido a la calle en números antes impensables de ciudadanos orgullosos de ser españoles, apoyando a sus compatriotas amenazados por la dictadura nacionalista que tiene doblegada a una población que poco a poco se rebela ante la tiranía independentista.

Si hay algo que agradecerle al nacionalismo catalán, es la unión de los españoles en torno a la bandera nacional y que se haya retomado el orgullo de la patria.

 

Miguel Ángel López Lozano es analista político. Twitter: @malopezlozano

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