Ejemplo de lucha por el bien común
Publicada el Jue, Oct 24, 2019

Por Alan Valdés Chino.

María Guadalupe Montejano y Aguiñaga, oriunda de San Luis Potosí, pero poblana de corazón, contó a La Nación que durante su adolescencia formó parte de Acción Católica en el estado potosino; ahí, conoció a don Manuel González Hinojosa, uno de los fundadores del PAN en la entidad, quien, por medio de sus discursos, la llenó de inquietudes y la hizo adentrarse en el mundo de la política.

Años más tarde, otro de los fundadores del Partido en aquella entidad, don Roque B. Delgado, la hizo partícipe en la campaña de don Luis H. Álvarez en 1958, incluso viajó hasta la Ciudad de México para capacitarse, lo cual le dio mucha más experiencia para incorporarse a muchas más campañas panistas; de esta forma, doña Lupita, como es conocida en Puebla, inició su largo y fructífero camino blanquiazul.

“Las instalaciones del Partido no eran las mejores, pues era un cuartito con una cortina, el cual abrían por las tardes”, así es como doña María Guadalupe describe su estadía en el PAN de la capital de la República, en donde junto con otras personas se reunía para empaparse de la doctrina albiazul.

 

Capacitación constante

Entrevistada en el comedor de su casa, ubicada en una colonia cerca del centro de Puebla, compartió que fueron muchos los cursos que tomó, pero recordó uno en específico: el que fue a tomar a la Ciudad de México en el año de 1963 sobre relaciones humanas, “es el que recuerdo más, ya que al siguiente año di ese curso en mi natal San Luis Potosí”.

Apuntó que personalidades de la talla de Luis H. Álvarez y Elenita Vicencio también fueron partícipes a la hora de impartir más cursos, lo cual animó a la sociedad a unirse al PAN.

Llegó el año de 1973, año en el que María Guadalupe arribó a la Ciudad de México por motivos de salud y fue ahí donde conoció a Alejandro Cañedo Benítez, quien en ese momento era diputado federal del PAN por el estado de Puebla y dos años más tarde la invitó a participar en su campaña por la presidencia municipal de la capital poblana.

“Tuve que irme a vivir a Puebla para trabajar en la campaña, una campaña que jamás volví a ver porque contó con una gran organización y gente bien preparada. La lucha para ganar la presidencia municipal fue muy intensa y se luchó mucho”, añadió.

 

Puebla, su segundo hogar

Al trabajar mucho tiempo en el estado de Puebla, doña Lupita decidió radicar de forma permanente en la entidad en el año de 1974. Ahí fue donde conoció a su esposo, don Pedro de la Torre y García Cano, con quien unió fuerzas para luchar por Acción Nacional y México, ya que también formaba parte del Partido. En esta entidad también conoció a doña Chayito Huerta, una fiel y entusiasta seguidora de las causas panistas en un pueblito llamado Ajalpan, que está cerca de Tehuacán, tierra, dijo, en donde en aquella época, el cacicazgo era una práctica común por parte del padre del ahora gobernador morenista.

Con más de 60 años de militancia, doña Lupita aseguró que sigue en el Partido porque está convencida de que la doctrina de Acción Nacional es la mejor en el país, además de que día a día crece su deseo de ver a México superarse. En todos estos años de lucha incansable tuvo la oportunidad de conocer y tratar a figuras panistas como Manuel Gómez Morin, Efraín González Luna y Rafael Preciado Hernández.

Al ver el entusiasmo con el que esta gran mujer panista recuerda los años idos y lo que está por venir queda claro que su deseo por seguir dando lo mejor para el Partido, así como las ganas de luchar por la dignidad de las personas y el bien común son clave en la vida de uno de los pilares del Partido en Puebla.

 

Máxima alegría

Nuestra entrevistada es una mujer que ha vivido muchas transiciones de gobierno, tanto a nivel nacional como estatal. Una de sus máximas alegrías fue cuando Vicente Fox ganó la Presidencia de la República, “llore de alegría y emoción al ver que el PAN obtenía lo que por muchos años buscó: la transición democrática en México”.

Compartió con La Nación que durante la campaña de Vicente Fox siguió trabajando arduamente por la lucha histórica de Acción Nacional; “toqué puertas, pinté bardas y recorrí calles para repartir volantes para que la gente votara por el PAN”.

 

México necesita de la juventud

Para doña Lupita México necesita de la juventud para salir de las problemáticas en las que se encuentra hoy, pues, dijo, por ejemplo, en Puebla hay mucha violencia por todos lados, “hay que encaminar a la juventud por el buen camino e impregnarla de los valores del PAN y de todas las figuras que alguna vez le dieron tanta fuerza y convicción al Partido, concluyó.

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