Por Ricardo Anaya Cortés. México enfrenta grandes retos en este 2016. También Acción Nacional. Hoy, la opinión pública nos plantea interrogantes cruciales: ¿qué se juega México en 2016?, ¿qué se juega el PAN? Y, particularmente, ¿qué se juega este Comité Ejecutivo Nacional? Más allá de las respuestas que demos, con palabras y con hechos, a estas interrogantes, debemos ser capaces de mirar hacia adentro y preguntar con valentía: ¿qué esperamos de nosotros mismos? Desde el inicio de su gestión, el actual Comité Ejecutivo Nacional trazó una ruta: la de la regeneración y la renovación de nuestro Partido, en todos los ámbitos y a todos los niveles. No estamos hablando de reformar, sino de renovar y regenerar, es decir, de crear nuevos modos de hacer política y de reconstituir, a partir de nuestra esencia, las vías de acción para marcar el rumbo en la vida pública de México. Hablamos de que Acción Nacional sea, en la coyuntura actual, oposición real y valiente; y donde somos y vamos a gobernar ejemplo de ejercicio recto y transparente, orientado al bien común. Queremos consolidarnos como la alternativa política y electoral que los mexicanos demandan frente a los dos riesgos que amenazan a México: el PRI corrupto y corruptor, que además ha resultado tremendamente ineficaz, y el populismo irresponsable de López Obrador. El reto es merecer la confianza de los ciudadanos con buenas propuestas y buenos candidatos, que se conduzcan con rectitud y sean capaces de hacer buenos gobiernos para la gente. El reto es, en cada lugar y en cada elección, hacer campañas ganadoras para construir gobiernos eficaces. El reto es, hoy más que nunca, lograr una vida mejor y más digna para todos los mexicanos. En 5 de los 12 estados que elegirán gobernador en junio nunca ha habido alternancia: el PRI ha gobernado durante casi 90 años en Durango, Hidalgo, Quintana Roo, Tamaulipas y Veracruz. Por su parte, Puebla, Tlaxcala y Chihuahua han vivido la alternancia sólo una vez; Zacatecas dos; Sinaloa y Oaxaca una vez mediante alianza; y Aguascalientes en tres ocasiones, todas con el PAN. Esto nos habla de una democracia difusa. Seguimos siendo un país diverso, con estados donde la alternancia es parte de la normalidad democrática, y estados donde priva una cultura política rancia, marcada por el autoritarismo priista. En esos estados donde la alternancia sigue siendo un sueño por alcanzar, los gobiernos autoritarios del PRI colocan candidatos, realizan reformas a modo y dirigen campañas de Estado, no en favor de la democracia y mucho menos de los ciudadanos, sino en favor de sus abanderados y sus intereses. Por esta razón, Acción Nacional tiene que actuar con fuerza, determinación y valentía, para encabezar un frente opositor real, capaz de combatir esta desigualdad democrática y de ofrecer a los ciudadanos distintas alternativas y mejores gobiernos. El CEN se ha dado a la tarea de analizar, caso por caso, para definir si el PAN va o no en alianza con otros partidos, exceptuando por supuesto al PRI. Pero, con pleno respeto a nuestra vida interna, ha sido cada estado el que lo ha propuesto, en función de la realidad que prevalece a nivel local. Las alianzas que se están construyendo no son estrictamente electorales y tienen como premisa incluir programas claros de gobierno, metas comunes y propuestas acordes con el objetivo primordial: beneficiar a los ciudadanos. Lo tenemos claro: nuestra principal alianza debe ser con los ciudadanos y el objetivo invariable es conformar gobiernos incluyentes y eficaces, que den respuesta a las demandas de la gente. Primero está México. Queremos ganar no como un fin en sí mismo, sino porque queremos demostrar una vez más, en cada estado del país, que podemos gobernar mejor. Hoy como siempre, por convicción y por programa, queremos ganar para servir. Esa es la esencia de Acción Nacional. En este 2016, ¡Se puede!   Ricardo Anaya Cortés Presidente del Comité Ejecutivo Nacional