Dreamers en la mira
Publicada el Jue, Sep 21, 2017

Por Marco Antonio Adame Castillo.

Los jóvenes son por definición y naturaleza presente y futuro, esperanza de la sociedad. Es la juventud la reserva estratégica de un pueblo; “juventud, divino tesoro” la llamó el poeta Rubén Darío en su Canción de Otoño en Primavera y vaya que es un verdadero tesoro para México, un país con 38.3 millones de jóvenes y 27 años de edad promedio. Otros países, en especial los europeos, sufren los efectos desastrosos de las políticas de control natal en su pirámide demográfica y buscan, por todos los medios, revertir la sequía de jóvenes con estímulos y programas sociales diversos.

Durante los últimos años, por diversas situaciones, pero en especial por la falta de oportunidades, cientos de miles jóvenes emigraron con sus padres a los Estados Unidos cuando eran niños. Son los llamados “dreamers”, protegidos por el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA); son cerca de 800 mil jóvenes indocumentados (más de 580 mil mexicanos) de los cuales el 97 por ciento están trabajando o estudiando; 5 por ciento han establecido un negocio propio; 65 por ciento tienen su propio auto y el 16 ya compraron su primera casa, es decir, aportan su esfuerzo en favor del desarrollo de la economía norteamericana.

Hoy estos jóvenes están amenazados por las políticas xenofóbicas y discriminatorias del presidente Trump, las cuales, sin ninguna consideración de respeto a los derechos humanos e influidas por prejuicios raciales, han planteado la cancelación del programa DACA. De esta manera, se pone en la mira a los jóvenes como moneda de cambio para presentes y futuras negociaciones comerciales bajo el pueril argumento de la afectación a los intereses a la economía de los Estados Unidos.

Como una verdadera pesadilla ha caído esta sentencia sobre los “dreamers” y sus familias, las cuales quedarían divididas de la manera más absurda e inhumana; con plazo fatal de seis meses, cientos de miles de jóvenes hoy están bajo amenaza en su vida, sus trabajos, sus estudios y sus sueños.

Ante la gravedad de las medidas anunciadas por la administración Trump, el Partido Acción Nacional se ha manifestado en contra de estas acciones discriminatorias y ha demandado al gobierno de los Estados Unidos valore otras medidas migratorias que respondan de mejor manera al respeto a la dignidad humana y al esperado acuerdo migratorio entre los dos países. Al mismo tiempo, hemos exigido al gobierno de México y a nuestros legisladores que multipliquen sus acciones en defensa de los jóvenes, hemos apelado a que, a través de la diplomacia parlamentaria y la gestión ante líderes y representantes de la nación vecina, se encuentren soluciones y se alcancen acuerdos que eviten este daño humanitario.

Hemos señalado que es lamentable que un programa como el DACA, implementado en 2012 luego de varios intentos legislativos fallidos iniciados en 2001, se deseche sin ninguna alternativa para los jóvenes que llevan años viviendo de manera tranquila y productiva en los Estados Unidos. Hemos pedido que se considere que el programa DACA ha funcionado como una acción afirmativa en defensa de los derechos humanos de nuestros connacionales, toda vez que de manera reiterada, a pesar de las declaraciones oficiales, la patrulla fronteriza y los agentes federales actuaban indiscriminadamente contra los indocumentados como si fueran delincuentes.

Así pues, durante los próximos meses y hasta el 6 de marzo, fecha en que vence la protección del DACA, el gobierno norteamericano ha dejado en manos de los congresistas la posible solución plagada de restricciones; de no ser así, vendrán las deportaciones. Ante ello, es indispensable activar un movimiento en su defensa, actuar con sentido de urgencia ante este drama humano antes de que las medidas adoptadas o la legislación que se pretende se entrampen en el debate electoral del próximo año o resulte ineficaz ante la obstinación del presidente Trump.

Ante esta amenaza y en medio de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio, el gobierno de México debe asumir un papel activo y determinante en defensa de los jóvenes mexicanos en los Estados Unidos, ceder o conceder es abandonar a quienes un día se fueron, quizá “para no volver”.

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