Doctrina y perfección
Publicada el Mar, Jul 23, 2019

Por Javier Brown César.

La doctrina de Acción Nacional expresa ideales superiores de perfección, postula una concepción integral de la persona en su vida social y propone una definición de política con alto sentido espiritual. Una persona de principios se suele caracterizar como aquella que en su vida da muestras claras de integridad, congruencia y decoro; es confiable y digna de aprecio. De manera similar a una persona de principios en el PAN apostamos por la política basada en principios, generadora de confianza y ordenada a la realización de un fin arquitectónico superior: la edificación del bien común.

La doctrina impera por igual en el pensamiento, la palabra y la acción. Es a la vez convicción, fuente fecunda para el diálogo e imperativo fundamental para la acción. Cuando la doctrina se vive íntegramente, inunda la vida humana de forma completa, deviene altos ideales, nutre sus discursos y fortalece sus actos. Lo doctrinario es a la vez algo principal, primero y fundamental, es diferente a la ideología y a lo programático, a lo contingente, a lo que cambia. La doctrina expresa realidades permanentes, estables, que no cambian. De ahí que lo doctrinario, a la vez que principal, es elemental, primario, fundante, perfecto. Persona, solidaridad, subsidiariedad y bien común expresan cada uno un aspecto de la perfección de la realidad.

Persona y perfección

La persona es un fin en sí misma, posee todas las perfecciones necesarias para realizarse plenamente. La perfección personal no significa cerrazón o terminación: lo que está cerrado no admite posibilidades adicionales, lo que está terminado sólo se puede deteriorar. La perfección humana significa posibilidades ilimitadas de realización, apertura permanente, disposición constante a crecer, a expandirse.

Gracias a la inteligencia, la persona es capaz de captar la realidad, abrirse a todos los seres posibles; puede limitarse a su entorno visible o abrirse plenamente al universo, puede restringirse a lo contingente y cambiante o aspirar a captar lo eterno. La inteligencia es el núcleo de irradiación de principios y valores.

Los principios rigen en el orden del ser, del discurrir y del actuar, los valores se refieren a cierto aspecto del bien captado por la inteligencia. Sólo la persona humana es fuente de valores y es capaz de valorar lo que le rodea, y al ser fuente de irradiación de todos los valores, no tiene precio; la persona es la única realidad que a la vez que es valiosa es inapreciable, todo lo demás tiene precio y carece de valor, a menos que una persona se lo dé.

La perfección humana tiene su máxima realización en la apertura hacia los demás. La persona, en su más íntima realidad, es indigencia, necesidad del otro, aquí es donde se expresa quizá la mayor de las perfecciones humanas: la tendencia a formar comunidades de vida, a interactuar y cooperar con los demás para realizar objetivos superiores, para construir en común con base en ideales ampliamente compartidos.

 

Solidaridad y amor

La solidaridad es la perfección máxima de la unión interpersonal, es la forma suprema de convivencia humana. Por eso, en la doctrina del PAN se afirma con contundencia que la solidaridad es el rostro social del amor. La unión perfecta entre personas comienza con la vida en pareja, en la mutua donación y entrega, en la auténtica amistad que se da cuando la vida propia se concibe como entrega al otro, como compromiso incondicional.

La solidaridad es el cemento de la sociedad, es la base para la consolidación de un tejido social que se basa en la confianza, el aprecio y el respeto. La relación con otras personas comienza con el reconocimiento de su naturaleza excepcional, de su valor único e incomparable. El reconocimiento es a la vez la base del respeto, de esa especial consideración que se tiene por alguien que es como yo, que tiene anhelos y esperanzas, pero también padece dolor y sufrimiento. El respeto es el pilar de la responsabilidad social, fin perfecto de la libertad porque representa la habilidad de dar respuesta al otro (responsa-habilidad).

 

Subsidiariedad y ayuda

La subsidiariedad expresa la perfección del orden comunitario y de la ayuda. Es principio fundamental de ordenación de comunidades que se estructuran armónicamente y que se basan en la comunidad más elemental y simple, la familia, hasta llegar a la plena y suficiente comunidad política, el Estado. Un orden solidario demanda que la comunidad más compleja no sustituya en sus funciones propias a la comunidad menos compleja y exige también que cuando se den carencias importantes en una comunidad menos compleja, se acuda en su ayuda.

La ayuda subsidiaria, para cumplir cabalmente el ideal de perfección, debe darse a quienes realmente lo necesitan, en el momento que se necesita y por el tiempo que sea necesario. La subsidiariedad perfecta atiende a quienes tienen la voluntad de hacer, pero les falta el poder de hacer; es empoderamiento, de tal forma que una vez que a quien le faltaba el poder lo tiene, podrá a su vez empoderar a otros.

 

Bien común y política

El bien común es la máxima perfección de la acción política, es una agenda diaria que debe ser realizada desde la autoridad; es compromiso ineludible por generar las condiciones materiales y espirituales indispensables para que las personas, en su vida comunitaria, puedan realizar plenamente las perfecciones a las que están llamadas por vocación. El bien común es posibilidad de libertad, cimiento de prosperidad y labor arquitectónica que ata a la autoridad de manera permanente a un compromiso inevitable con la edificación de comunidades cada vez más justas, ordenadas y generosas.

La política, como actividad espiritual superior, es la base para que las personas desplieguen plenamente sus potencialidades, para que se dé el amor propio que cohesiona las comunidades, para que nadie quede fuera de las posibilidades que ofrece la acción política y para concretar los altos ideales de un Estado al servicio de cada persona. Cuando la política es a la vez ideal y oferta de perfección para la persona humana, se constituye en una actividad noble, valiosa e irremplazable cuya inspiración superior es el humanismo político.

 

Twitter: @JavierBrownC

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