Diferencias entre Ayotzinapa y Charlie Hebdo
Publicada el Vie, Ene 23, 2015

charlie hebdo

Carlos J. Guízar.

En pocos meses dos hechos conmocionaron a la sociedad internacional por su brutalidad, nos referimos a la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa, en México, y el asesinato de 12 personas, entre ellos 10 periodistas, en la revista Charlie Hebdo en París, Francia.

Aunque en ambos se ve una actitud inhumana, en cada caso el móvil fue distinto; en México, fue una matanza vinculada al crimen organizado y con algunos liderazgos gubernamentales, mientras que en Francia se relacionó a la intolerancia de unos cuantos musulmanes radicales y la cerrazón en contra de las libertades, en especial la de expresión.

Sin embargo, más allá de describir los terribles acontecimientos que han sido narrados continuamente en los medios de comunicación, nos centraremos en tres principales diferencias para comparar el actuar de las autoridades francesas y mexicanas ante las matanzas perpetradas.

En México, el 26 de septiembre de 2014, 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa desparecieron, 25 personas resultaron heridas y 6 murieron después de un tiroteo de la policía de Iguala y el grupo delincuencial Guerreros Unidos.

En Francia, el 7 de enero, tres individuos irrumpieron en la revista Charlie Hebdo y asesinaron a 12 personas; en un video se ve a tres agresores vestidos de negro y gritando “¡Allahu akbar!” (Dios es grande).

Hasta aquí, la primera diferencia es que en París el ataque pretendía callar la libertad de expresión y causar terror entre la población, dejando un claro mensaje de que no tolerarían que se criticara al Islam, mientras que en México no sólo se pretendió amedrentar sino, más bien, desaparecer a quienes disentían y pretendían manifestarse.

La segunda diferencia. Francois Hollande, presidente de Francia, viajó el mismo día al lugar de los hechos para revisar personalmente lo que sucedió, por lo que se organizó un fuerte operativo para capturar a los sospechosos del atentado, lo que dio como resultado que al día siguiente uno de los supuestos terroristas se entregara; para el 9 de enero, los otros dos involucrados, los hermanos Kouachi fueron abatidos en una imprenta tras un enfrentamiento. Así, se vio el compromiso efectivo de las autoridades para dar término a la difícil situación que se vivió en la capital francesa, apegándose al estado de Derecho.

Por otro lado, en México no se ha dado un desenlace favorable para los afectados; primero, porque el presidente mexicano Enrique Peña Nieto ni siquiera se presentó en el lugar de los hechos, sino que su primera declaración la hizo hasta el 6 de octubre, ocho días después de los asesinatos y la desaparición de los 43 jóvenes. Además, la Procuraduría de Guerrero arrestó a 22 policías supuestamente implicados, dos días después y, peor aún, por la falta de decisión de las autoridades los autores intelectuales, el ex alcalde de Iguala, José Luis Abarca, y su esposa, se dieron a la fuga pero fueron detenidos el 4 de noviembre; al primero, le dictaron formal prisión por delincuencia organizada y homicidio.

A pesar de la gravedad  de la situación, fue hasta el 4 de octubre que la Procuraduría General de la República intervino en la investigación y el 7 de noviembre informó que tres nuevos detenidos confesaron el crimen del asesinato de los 43 normalistas, pero se les sigue considerando como desaparecidos porque sus restos no han sido identificados; aunado a ello, los restos se mandaron a Austria para analizarlos y corroborar si son de los desaparecidos, por lo que el caso sigue abierto.

Una supuesta razón para que las autoridades federales no intervinieran de manera directa desde el 26 de septiembre, es que se buscó preservar el pacto federal, al respetar la autonomía estatal para solucionar estos hechos; aun así, es preocupante que, a diferencia de lo que pasó en Francia, en México se quiso privilegiar el debilitado estado de Derecho de la entidad y de algunas partes del país para no tomar decisiones y dejar el tema en el aire sin resolverlo.

Tanto en México como en Francia la sociedad se manifestó en las calles para demostrar su condena contra los hechos. Sin embargo, en nuestro país todavía seguimos esperando una respuesta contundente que dé paz a los familiares y amigos de las víctimas, pero también a una nación que exige respuestas y un actuar más profesional, diligente y comprometido por parte de las autoridades federales y estatales de Guerrero.

Por último, parece correcto que el día 7 de enero el presidente Enrique Peña haya condenado el ataque terrorista en Francia, pero resulta sumamente insensible que no afrontara con mayor aplomo y fungiera como un Jefe de Estado capaz de dar certidumbre a las y los mexicanos ante una situación que requería que él fuera el punto de unión del país, en vez de uno más que exigiera justicia, mientras que su labor es la de garantizar el cumplimiento de la ley. De manera opuesta, en Francia, los líderes de Europa salieron a las calles para condenar el terrorismo pero después de haber resuelto la crisis.

De este modo, nos damos cuenta que las diferencias radican en tres aspectos: 1) el compromiso de las autoridades para ejercer su autoridad y dar certidumbre a la ciudadanía; 2) que el estado de Derecho y la fortaleza de las instituciones resultan fundamentales para evitar violaciones a los derechos humanos y las libertades, y 3) que la corrupción y la impunidad siguen siendo dos lastres que frenan a México, su vida democrática y su armonía como nación.

A pesar de las diferencias entre Ayotzinapa y París, algo de resaltar en México ha sido la actitud de la sociedad que contrario a lo que ocurrió en otros casos, en los que había apatía y poca memoria para mantener un tema vivo en la agenda nacional, ahora ha permanecido atenta, manifestándose y siendo solidaria ante una situación que requería del liderazgo de un Jefe de Estado que, al no demostrarlo, orilló a los propios ciudadanos a tomarlo para exigir el cumplimiento de la ley y una solución ante la incertidumbre. Aun así, esperemos que esa misma actitud demandante y corresponsable de la ciudadanía se mantenga y se incremente en cada aspecto de la vida de nuestro país.

Twitter: @carlosjguizar

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