Día Internacional de la Mujer
Publicada el Mie, Mar 7, 2018

Por María Elena Álvarez de Vicencio.

El origen del Día Internacional de la Mujer está relacionado con algunos movimientos que muestran la compleja sociedad marcada por la Revolución Rusa, la Primera Guerra Mundial, la lucha por el voto femenino, la participación de las mujeres en los partidos socialistas y el surgimiento de los sindicatos para trabajadoras durante las primeras décadas del siglo XX en Europa, Estados Unidos y Latinoamérica.
El movimiento organizado de las mujeres surge especialmente por tres motivos: dar a conocer su lucha por su derecho a votar y ser electas; defender sus derechos como trabajadoras, como reducir la jornada laboral, y tener condiciones de seguridad social.
La fecha del 8 de marzo se escogió para recordar y honrar a las 129 mujeres que ese día, pero del año 1857, murieron quemadas en Cotton Textile Factory, en el bajo Manhattan. Las obreras habían estallado una huelga en demanda de mejores salarios y reducción de la jornada a diez horas. Como represalia, los dueños provocaron un incendio en el que perecieron las trabajadoras. Desde 1911 en Europa se conmemora ese día y posteriormente lo hicieron los distintos países. México lo inició en 1960.
El 8 de marzo de 1975, la Asamblea General de las Naciones Unidas estableció el DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER bajo el lema “La mujer es miembro activo y con plenos derechos, y a la vez parte importante para el desarrollo de los pueblos”.
A partir de ese año, el 8 de marzo se ha convertido en la fecha en que se revisan las acciones que han hecho los gobiernos para mejorar las condiciones de las mujeres, con base en el interés por la igualdad de sus derechos frente a los hombres.
La mujer como procreadora, educadora y responsable del trabajo doméstico, ha sido soporte e impulso de la sociedad, pero siempre en segundo plano, dando apoyo silencioso, casi invisible para que los varones, como autoridad en la familia, cumplan su papel de proveedores y generen recursos, riqueza y prosperidad, y también gobiernen. Este modelo de relaciones se tradujo en desigualdad y marginación para muchas mujeres, y en la subordinación de sus intereses como personas a los intereses de otros.
Por otra parte, a los varones se les ha privado de participar en las áreas afectivas de la vida familiar y social, y al igual que a las mujeres el condicionamiento cultural les ha dificultado la toma de decisiones personales con plena libertad.
Este tipo de relaciones de dominación en la familia no eran consideradas como negativas por la mayoría de sus integrantes, fueron los avances científicos y las transformaciones económicas y culturales las que provocaron la reflexión sobre la necesidad de integrar a la mitad de la población, a las mujeres, a los procesos productivos, lo cual obligaba a replantear el papel tradicional de las mujeres y los hombres en el ámbito familiar. Si las mujeres entraban al campo labor que había sido exclusivo del varón, ellos también debían entrar al campo familiar propio de ellas.
En 1955, en nuestro país se reconoció el derecho de las mujeres a votar y ser electas. El desprestigio de la política que en esa época existía no ayudó a que todas las mujeres lo ejercieran de inmediato, pero se fue logrando poco a poco. El que las mujeres sean electas como candidatas ha sido más difícil y se ha requerido aplicar el sistema de CUOTAS como medida afirmativa, transitoria, la cual desaparecerá cuando se llegue a tener la igualdad de oportunidades para las mujeres respecto a los varones y se hayan transformado las pautas culturales.
La economía ha empezado a tomar en cuenta a las mujeres, pues el 70 por ciento del PIB de cualquier país es influenciado por las mujeres, ya que ellas conforman el mayor mercado del mundo. Se ha comprobado que las empresas que cuentan con mayor número de mujeres en posiciones de liderazgo, obtienen mejores resultados financieros. Sin embargo, todavía es difícil que las mujeres ocupen puestos de mando en las empresas.
En la aviación, por ejemplo, en México solo el 6.71 por ciento de los pilotos son mujeres y el 90 son sobrecargos. Además, es general en el ámbito laboral que las mujeres perciban menor salario por trabajo igual al de los varones, sólo por el hecho de ser mujeres.
Lo más importante en este cambio es el fortalecimiento de las familias con la distribución de responsabilidades entre todos sus miembros. Especialmente, los papás requieren asumir los nuevos roles que en un reparto equitativo les pueden corresponder y que no son sólo los que tradicionalmente tenían. De no lograrlo, la sociedad se verá afectada. Actualmente, ya tenemos más divorcios que matrimonios y muchas mujeres podrían no desear contraer matrimonio o de hacerlo, decidir no tener hijos.
Los gobiernos, en todos los niveles, habrán de responder a esta realidad con políticas públicas adecuadas como las escuelas de tiempo completo, con horarios que concuerden con los del trabajo de los padres, la flexibilidad en la prestación de los servicios de salud y las licencias de maternidad y paternidad para apoyar la procreación.
El Día de la Mujer es un día de reflexión, no sólo para ellas sino para toda la sociedad.

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