Detroit: zona de conflicto, un recuento de odio y discriminación
Publicada el Mie, Dic 20, 2017

Por Mabel Salinas.

Kathryn Bigelow es una de las mejores directoras de la actualidad y quien tiene un claro interés político, el cual ha recalcado en su cine de forma más contundente en sus más recientes filmes. En “Zona de Miedo” (2008) a través de Jeremy Renner mostraba a un sargento encargado de desactivar bombas en Irak y adicto a la adrenalina generada por la confrontación con la muerte, a la vez que criticaba la desazón mental que produce la guerra.

En 2012, con “La Zona más Oscura”, era Jessica Chastain, en el rol de una agente de inteligencia fundamental para la captura de Osama Bin Laden, quien mostraba cómo la tortura formaba parte intrínseca del modus operandi de las instituciones estatales. Ahora, en 2017 va más al pasado, a 1967, para poner en contexto a los espectadores sobre las tragedias y agresiones de lesa humanidad que se cometieron durante los disturbios que aquejaron a Detroit después de que policías hicieran una redada en un bar clandestino al que acudían clientes negros.

La confrontación generó disturbios, saqueos y violencia durante cuatro días, las cuales generaron 43 muertos, más de mil heridos y 7 mil arrestos, principalmente de afroamericanos. Sin embargo, Bigelow no se centra en estos conflictos, aunque los muestra superficialmente. Donde pone el microscopio es en el Motel Algiers, pues en su edificio anexo se hospedaba un grupo de adolescentes negros y dos chicas blancas, quienes fueron golpeados, torturados e intimidados psicológicamente porque supuestamente entre ellos se encontraba un francotirador que había atentado contra la policía y el ejército.

Lo que hace la directora es crear tensión y miedo a partir de escenas de brutal violencia en la que expone la violación de derechos humanos cometida por una policía blanca, autoritaria y discriminadora, y por cuyo irresponsable e irascible proceder tres chicos perdieron la vida. No es sencillo ver el filme, es francamente incómodo porque genera impotencia en un espectador incapaz de intervenir y terminar con los abusos infrahumanos infligidos sobre inocentes. “Detroit: zona de conflicto” es la manera en que Bigelow habla sobre las vejaciones que sufría la comunidad negra, pero especialmente nos muestra cómo la inocencia o la culpabilidad de un individuo de esta raza se limitaba a estar en el momento y lugar equivocados, pues el principio de presunción de inocencia (una persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario) no aplicaba para los que eran considerados ciudadanos de segunda. Sin embargo, a través de este diluvio de violencia, el filme también critica al sistema judicial, dominado por blancos sin el menor interés por hacer justicia para aquellos con un color de piel diferente o mujeres blancas que se asocian con esos otros tan “deplorables”.

Es una historia de terror escalofriante, pero aún más porque es verdadera, porque es una reconstrucción de los hechos ocurridos en julio de 1967 a partir de los testimonios de los sobrevivientes y testigos. Sin embargo, lo único que resulta contraproducente en ella es que el policía principal que aparece en la cinta es un psicópata sádico que podría dar la impresión de que la brutalidad presenciada es consecuencia de su volátil personalidad y no un fenómeno extendido en la sociedad de aquel entonces ni al interior del departamento policiaco que en teoría debía servir y proteger.

 

Mabel Salinas es Directora Editorial de enlaButaca.com y colaboradora de Cine Premiere. @mabsalinas @EnLaButaca

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