De la “Obamamanía” a la decepción de las intermedias 2014
Publicada el Lun, Dic 1, 2014

Obama

Por Carlos J. Guízar.

Cuando en 2012 Barack Obama logró su reelección, lo hizo con un porcentaje de votación similar al de 2008, ya que, en su primera contienda obtuvo 52.9 por ciento y, en la segunda, 51 por ciento. Sin embargo, los resultados electorales de la elección intermedia de 2014 dejaron mal parados a los demócratas y, todavía más, pusieron de manifiesto los bajos niveles de popularidad del Presidente.

En el caso de los latinos en Estados Unidos, vemos una disminución considerable de su apoyo al Partido Demócrata. En las elecciones legislativas de 2012 tuvieron el 68 por ciento del voto hispano, sin embargo, para la pasada intermedia sólo el 62 por ciento.

Así pues, vemos que no sólo Barack Obama tiene problemas con el electorado sino también los congresistas de su partido, que en lo que respecta a la población de origen latino, entre otras razones, se debe a que no hayan sido capaces de cabildear para lograr la tan anhelada reforma migratoria integral que el propio Obama prometió desde su primera campaña presidencial.

De acuerdo a los resultados vemos que el Partido Demócrata perdió su mayoría en el Senado, lo que le permitía equilibrar las cosas con el Partido Republicano, que controlaba la Casa de Representantes.

De los 100 escaños del Senado, los republicanos se quedaron con 52 espacios y los demócratas con 44, al perder siete lugares. De las 435 curules de la Cámara de Representantes, vemos que la mayoría republicana se consolidó al ganar 14 diputaciones más, alcanzando así, 243.

Pero los cambios no sólo se dieron en el Congreso, también en las gubernaturas se tuvieron modificaciones porque, después de las intermedias, los demócratas perdieron tres gobiernos estatales para quedar en 16 y los republicanos tienen 31, dejando sólo uno independiente.

Así, vemos que la elección intermedia en Estados Unidos tuvo un fuerte mensaje para el presidente Obama y sus políticas, mostrando también que la simpatía ciudadana hacia él ha disminuido; de hecho, de acuerdo a una encuesta publicada por el Washington Post a finales de mayo, vemos que la aceptación de Obama es la más baja de su mandato, al situarse en 41 por ciento, cinco puntos más abajo que el mes anterior. Además, la misma encuesta también establecía que el 53 por ciento de la población quería que los republicanos tuvieran la mayoría en el Congreso, lo que sucedió.

Hay algunas reflexiones importantes de las pasadas elecciones intermedias de Estados Unidos: primero, el mensaje que da la ciudadanía al presidente, quien había tenido los niveles de popularidad más altos. Ese mensaje se vincula con la encuesta antes mencionada, porque el 66 por ciento de los entrevistados declaró que el país va en una ruta equivocada y el 54 por ciento calificó de negativa la política económica. El resultado adverso de los demócratas era de esperarse ante el descontento de la población.

La segunda reflexión tiene que ver con el sentir ciudadano y la posible decepción al ver que Obama no pudo cumplir muchas de sus promesas de campaña, que se traduce en, una de dos, falta de liderazgo del presidente o bloqueos de los republicanos en el Congreso. Sin embargo, para la percepción ciudadana las cosas fueron relativamente claras y optaron por un Congreso más conservador, suponiendo que eso ayudará a mejorar la economía y a lograr más acuerdos.

Por último, tenemos el desencanto latino. Por primera vez en la historia, la población latina elegible para votar representó el 11 por ciento de toda la población en Estados Unidos, con 25.2 millones de personas. No obstante, la participación de la comunidad latina nuevamente volvió a ser baja, apenas superando el 30 por ciento de participación.

Esto nos dice dos cosas: que los hispanos siguen sin explotar su potencial electoral y dejan de ejercer su fuerza política al tener niveles de participación tan bajos y, segundo, aunque el Partido Republicano tuvo la mayoría, eso no quiere decir que los latinos estén tan contentos con ellos, puesto que en cuatro años perdieron seis por ciento de las preferencias de la comunidad hispana.

Así pues, como conclusión podemos decir que los malos resultados electorales, que cambian el escenario político estadunidense al darle la mayoría del Congreso a los republicanos, muestran un fuerte descontento con el actuar del presidente Obama, pero también señalan que la población no aprueba las acciones ejecutivas que pensaba aplicar en temas como la migración para saltarse las decisiones de los legisladores ante la falta de acuerdos.

Por ello, aunque la mayor parte de la población estadunidense concuerda con Obama en puntos como la necesidad de arreglar el dañado sistema migratorio y dar solución a los millones de indocumentados -que saben que no pueden deportar por cuestiones logísticas, de costos, humanitarias y económicas- los electores demostraron con sus votos, que el sistema de contrapesos entre poderes que protege a los ciudadanos en una democracia, sigue siendo privilegiado por la ciudadanía y que, precisamente, al levantarle la confianza a Obama, buscan amarrarle las manos y darle más peso al Congreso.

Por último, los resultados reflejan decepción popular ante la falta de acuerdos en el Congreso que llevó hasta el paro de actividades del gobierno federal –que también lo achacan a la falta de liderazgo de Obama. Aun así, la población cargó una dura factura a los demócratas y tendrán que ser muy astutos para revertir el resultado si quieren llegar competitivos para las próximas elecciones presidenciales. En el caso de los republicanos, pueden aprovechar la inercia que traen para consolidar los votos latinos que consiguieron y conseguir más para 2016.

En suma, fue una elección de mensajes que, ahora, tiene que escuchar Obama pero en la que conjuntamente los partidos tienen que ser muy receptivos para perfeccionar su comunicación con la ciudadanía, simpatizantes y voto duro, además de mejorar sus propuestas y hacerlas más atractivas pero, especialmente, para marcar un proyecto de país que le dé confianza a la población y más certeza ante el descontento en el que se encuentran actualmente.

Twitter: @carlosjguizar

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