COVID-19, entre seguridad nacional y crisis mundial
Publicada el Mie, Mar 25, 2020

 

 

Por Redacción.

Más de 14 mil muertos y 324 mil contagiados en todo el mundo hasta el cierre de esta edición (23/03/20), cierre de fronteras, escasez de medicamentos, unidades de terapia intensiva, ventiladores y comida ante la crisis desatada por la pandemia del COVID-19 hablan de elementos de seguridad nacional que muchos gobiernos como el de Estados Unidos y Francia están tomando en cuenta frente a lo que se avecina, a diferencia de otros como el mexicano que sigue sin despertar.

Alrededor del mundo están corriendo videos de colectividad y solidaridad, como en España donde se escucha el aplauso desde los balcones a enfermeras y doctores; en Italia cantando el himno nacional o un dj amenizando la noche a sus vecinos que llevan días en encierro obligatorio, ante las medidas asumidas por sus gobiernos.

En Italia, uno de los países europeos más afectados con 64 mil contagiados, de los cuales 6 mil 77 han muerto hasta el cierre de esta edición, se ha realizado una campaña humanista para que los enfermos terminales se despidan de sus familiares mediante videollamadas.

En Francia, el confinamiento de personas es de los más estrictos, pues quien salga de su casa será acreedor a una multa de 135 euros (3 mil 429 pesos), Colombia, Guatemala, la Unión Europea cerraron fronteras; en tanto que Estados Unidos las cerró para vuelos procedentes de Europa, al igual que con Canadá y México.

En Alemania la primera ministra Angela Merkel ha tenido que someterse a la prueba del COVID-19 y en Canadá la esposa del primer ministro Justin Trudeau está en cuidados intensivos.

El segundo lugar en registrar mayor número de muertes es España con 2 mil 182 muertos y 33 mil contagiados hasta el lunes 23 de marzo.

Los sistemas de salud se han visto colapsados y han mostrado la debilidad de hospitales, equipos y procedimientos. En algunos países incluso se registró tal tardanza para detectar a los contagiados que el número creció exponencialmente en unos días y las muertes se multiplicaron de un día para otro.

A dos meses de que se decretara el cierre de la ciudad de Wuhan, China, donde inició este virus, apenas los ciudadanos de esta localidad pudieron hoy salir a las calles aún con tapabocas.

Sin embargo, para muchos países como México la epidemia apenas está por comenzar, y el mayor temor es que la economía puede paralizarse porque desde 2019 el país ya estaba en recesión y ahora sin actividad comercial, turística y cierre de fronteras se teme una crisis mayor y los que viven del comercio informal y no tienen ahorros se verán seriamente afectados.

Sumado a ello, México es uno de los países que menos está previendo para destinar a la pandemia, pues sólo aportará 75.69 millones de dólares para apoyar a los sectores productivos y laborales, es decir, apenas el 0.1 por ciento del PIB; mientras que en Francia los recursos ascienden a 383 mil millones de dólares (14 por ciento del PIB); en Estados Unidos 850,000 mdd (4 por ciento del PIB); en Canadá 56,700 mdd (3 por ciento del PIB), y en España 220,000 mdd (16 por ciento del PIB).

Las medidas económicas de algunos países como Francia van desde garantizar préstamos bancarios, reducir contribuciones al seguro social; en Estados Unidos aplazamiento al pago de impuestos; en Canadá apoyo a individuos y compañías, y en México ya dejó claro el Presidente que no condonará impuestos.

Asimismo, la mayoría de los países de América Latina como Bolivia, Venezuela, Argentina, Chile, Colombia y Brasil han aplicado el estado de emergencia y aislamiento total de los ciudadanos para contener la propagación del virus. En México de nueva cuenta esto no ha ocurrido.

Sin duda esta pandemia pone a prueba a la humanidad, su capacidad de respuesta en materia hospitalaria, social y económica, la solidez de su economía, el liderazgo y sensatez de sus gobernantes, pero sobre todo, se convierte en un tema de seguridad nacional, que si llega a desembocar en una crisis mundial, los países deberán buscar un plan en conjunto para solventar los daños a la economía, las pérdidas humanas y evitar desbordamientos sociales ante la pobreza que generará para quienes sobrevivan.

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