Corrupción y desconfianza: la disfuncional administración de Peña Nieto
Publicada el Lun, Jun 18, 2018

Por Salomón Guzmán.

Quedan poco más de cinco meses de la administración de Peña Nieto, muchos ya celebran (paradójicamente entre los que votaron por él en 2012) su pronta salida de Los Pinos, principalmente los mexicanos agraviados, molestos y sometidos a las mismas condiciones de inseguridad y corrupción con las que tomó el poder en 2013. Esta insatisfacción se reflejó en las preferencias electorales hacia su candidato durante todo el proceso electoral de este año.
Tal es el nivel de corrupción que deja Peña Nieto que México se ubica como el país más corrupto de entre los países que conforman la OCDE, con niveles comparables a los de Honduras y Paraguay; con otras palabras, existe un total descrédito de las instituciones de México a nivel nacional, principalmente con el uso de los recursos públicos, por ejemplo, el desvío del capital que según se destinaría para la reconstrucción de los afectados por el temblor en la Ciudad de México en 2017, entre otros tantos casos de desvío de dinero.
De acuerdo con el INEGI en 2017, el 91 por ciento de las personas mayores a 18 años consideraba que los actos de corrupción son frecuentes o muy frecuentes, 2.6 mayor al dato de 2015. A nivel nacional, el costo como consecuencia de la corrupción en la realización de pagos fue de 7 mil 218 millones de pesos, cifra 12.5 por ciento mayor a la registrada en 2015. El mayor componente de esta cantidad viene explicado por los contactos con autoridades de seguridad pública y trámites vehiculares. Cada persona paga por actos de corrupción cerca de 861 pesos, además de que un alto porcentaje de la población mayor a 18 años identifica al Gobierno federal, el Congreso de la Unión y a los partidos políticos como los actores que menos confianza inspiran.
Por su parte, de acuerdo con el índice de la corrupción de Transparencia Internacional , el año de 2017 se percibe como uno de los más corruptos de México. Cuando Peña Nieto tomó el poder en 2013, el registro del índice fue de 34, mientras que en 2017 fue de 29, lo cual implica que pasó del lugar 95 en 2015 al 135 en 2017, es decir, México pasó de corrupto a escandalosamente corrupto, muy cercano a la situación que experimentó Honduras, de hecho, este país es menos corrupto.
En otro contexto, en el sexenio de Peña, los mexicanos sacaron su dinero del país como en ninguna otra administración desde la de Miguel de la Madrid, ni mucho menos en los años de crisis por los que atravesó la economía (1995, 2001, 2009). En todo el sexenio de Peña, los inversionistas mexicanos sacaron la suma de 98 mil 699 millones de dólares, cifra superior a la suma de 55 mil 130 millones de dólares en los cinco sexenios anteriores. La salida de capitales de mexicanos al exterior es superior a lo que sacaron en los cinco sexenios anteriores, con la característica de que México, en el sexenio de Peña, incrementó en el índice de corrupción.
Por ejemplo, en el año 2015, la salida de capitales fue de 26 mil 370 millones de pesos, cifra nunca antes registrada desde 1980, ni siquiera en la crisis financiera subprime de 2008-2009. Esta característica no es más que la pulverización de la estabilidad macroeconómica del país (inflación, devaluación y bajo crecimiento económico) y de la desconfianza política que genera la disfuncional administración de Peña Nieto, expresada en la corrupción.
El gobierno de Peña no compensó en ningún aspecto la confianza de los inversionistas mexicanos, aún con la aprobación e implementación de las reformas estructurales aprobadas en 2014, por el contrario, los registros de las salidas de capitales de los mexicanos son escandalosas en comparación con otros sexenios. Pero no sólo es culpa de la decadente administración de Peña Nieto, también del Congreso de la Unión y de las instituciones mexicanas, más la incertidumbre de la guerra comercial por parte de Trump y la renegociación del NAFTA.
De esta forma, los mexicanos al percibir mayor corrupción en todos los sentidos gubernamentales y fragilidad económica, los llevó a proteger más que antes su dinero con depósitos en el extranjero. De hecho, el Banco de México citó que la corrupción e impunidad son factores de riesgo para el crecimiento económico, pero no sólo del crecimiento sino preocupación para los inversionistas mexicanos. Debe quedar claro que cuando existe salida de capitales es porque los inversionistas desean diversificar sus portafolios de inversión frente a posibles fenómenos de crisis, no obstante, cabe preguntar: ¿por qué los inversionistas mexicanos sacan su dinero del país?

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