Contradictoria y peligrosa
Publicada el Jue, Feb 21, 2019

Por Andrés Castro Cid.

Por medio de un video difundido en sus redes sociales, el entonces presidente electo López Obrador anunció el pasado 26 de noviembre la convocatoria a los mexicanos para participar en la elaboración de la llamada Constitución Moral.

Dicho precepto es definido por el actual gobierno como “una guía de valores” que se convertirá en un pacto colectivo para comenzar una nueva etapa, adoptar nuevas prácticas, rescatar valores entrañables de nuestro pueblo y estimular mejores patrones de conducta.

Su elaboración se ha justificado debido a que, según él, existe una crisis tanto por la falta de bienes materiales como por la pérdida de valores; de ahí que plantee la creación de este “código moral” que promoverá “el amor a la familia, al prójimo, a la naturaleza y a la patria”.

Al respecto, el investigador de la Fundación Rafael Preciado Hernández, Javier Brown César, aseguró que la idea de una Constitución Moral es contradictoria y peligrosa.

El fin propio de una Constitución, explicó a La Nación, es establecer las instituciones y valores que garanticen el adecuado funcionamiento del Estado, de tal manera que el contenido moral es un mínimo indispensable para vincular colectivamente a una comunidad.

“La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece ya claramente los valores fundamentales que le dan sentido y orientación al proyecto nacional: el artículo 1º manda promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos; el artículo 3º establece los valores y principios fundamentales del sistema educativo, como el amor a la Patria, el respeto a los derechos humanos, la conciencia de la solidaridad internacional, el laicismo, la democracia, el nacionalismo y la calidad; el artículo 40 consigna nuestro régimen republicano, representativo, democrático, laico y federal; y el artículo 41 establece a los partidos políticos como ejes del proceso democrático”, detalló.

Asimismo, expuso que la Constitución no puede mandar sobre las conciencias ni sobre los “corazones”, debido a que el carácter vinculatorio deriva de que los valores y principios que postula tienen carácter universal: “fungen como referente necesario y principal para una comunidad humana plural, incluyente, diversa y abierta”.

El también colaborador de La Nación sostuvo que una norma suprema o una carta magna no debe imperar sobre la inteligencia y la voluntad, sino debe prever los fundamentos ideológicos e institucionales indispensables para que la inteligencia se ordene a la realización de sus ideales y para que la voluntad se exprese de forma libre; sólo así, dijo, se garantiza que el Estado sea oferta de libertad y que las normas no pretendan controlar las mentalidades.

“Cualquier intento de controlar la vida íntima de las personas debe ser considerada como una intromisión indebida, que sólo se comprende si se tiene la visión de la ciudadanía como menor de edad”, alertó.

Finalmente, Javier Brown insistió en que la madurez política pone límites a cualquier intrusión de poderes anónimos en la libertad soberana de la mente y en la vocación libre del corazón.

Reacciones en redes sociales

Diversos actores políticos, académicos y colaboradores en medios informativos hicieron saber su punto de vista sobre este exabrupto del hoy Presidente de México. Uno de ellos, Pablo Majluf, periodista independiente, articulista, colaborador en Letras Libres y en el periódico Reforma, y profesor de Periodismo, por medio de su cuenta de Twitter @pablo_majluf, escribió: “la constitución moral es lo + peligroso que he oído en la historia de MX. Se trata sin más de la disolución efectiva de la ley secular y su sustitución x una suerte de teocracia revolucionaria (culto) en la q un viejito enfermo pretende dibujar las nuevas líneas del bien y el mal”.

Otro comentario importante que se publicó en las redes fue la opinión de Luis Pazos, quien es profesor de Economía Política; por medio de su cuenta @luispazos1 recordó que “en Venezuela el izquierdista Maduro prometió una Constitución ética y moral y terminó con el gobierno + corrupto de América”.

Y finalmente Fernando Belaunzarán, en @ferbelaunzaran exhibió lo poco serio de la propuesta del tabasqueño al señalar que “no hay una moral, hay muchas morales. La ley es coercitiva, la moral no debiera serlo. Diferencia nodal entre liberales y conservadores es que estos quieren su moral particular en las leyes”.

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