Muy pocas veces se tiene la fortuna de conocer a una persona que acumule un centenario de vida y experiencia, es por ello que cuando eso sucede se debe de valorar y celebrar. Tal es el caso de Luis Santos de la Garza, arraigado panista que cumplirá un centenario de vida el próximo 9 de marzo, mismo que ha acumulado 80 años participando y siendo parte del Partido Acción Nacional. “Yo entré al Partido en enero del año 41, o sea unos 15 meses después de la fundación del PAN; en aquel entonces yo tenía 18 años, era estudiante de leyes”, relató en entrevista con La Nación.

La trayectoria de don Luis es basta, ya que a lo largo de los años ha participado desde diferentes trincheras, como síndico del ayuntamiento de San Pedro Garza García, Diputado Local de Nuevo León, Regidor del municipio de Monterrey y Senador de la República. Puestos en los que, al principio, don Luis no se imaginaba que participaría, pero de los que no se arrepiente de haber ocupado. “Aunque había decidido no postularme para ningún puesto público porque necesitaba trabajar, por distintas circunstancias, de cierta forma me impulsaban. Total, lo hice y no estoy arrepentido, ocupé esos puestos y en algo creo que ayudé”, comentó el ex funcionario regiomontano.

Don Luis contó cómo es que en aquel entonces consiguió una planta de escribiente, en la que le descontaban la membresía del partido oficial, (actualmente el PRI) y la de su periódico oficial, lo que le molestó, ya que necesitaba de esos pesos que le descontaban. Comentó que todo aquel que trabajaba en el gobierno era miembro automáticamente del partido oficial.

Lo anterior dio paso a que diera inicio su vida en el PAN, debido a su descontento con el partido oficialista. “Entonces adelanté mi idea que tenía de entrar al PAN para sentirme equilibrado, había ido a un par de conferencias de don Manuel (Gómez Morin) y me gustaban mucho los conceptos, los princi- pios de doctrina y filosofía”.

Además, el militante regiomontano conoció y convivió con el fundador de Acción Nacional, don Manuel Goméz Morin, con quien tuvo oportunidad de platicar en varias ocasiones. “Sí tuve acercamiento porque don Manuel, desde antes de fundar el PAN, venía mensualmente a Monterrey porque era miembro del Consejo de Administración de Cervecería Cuauhtémoc; unos años después se fundó el PAN, el siguió viniendo y en ocasiones nos visitaba y discretamente nos dejaba endosado el cheque que le habían dado en honorarios por asistir a la junta del consejo de la cervecería, y eso nos servía mucho”.

Relató que una de sus más grandes aportaciones como ciudadano fue haber denunciado, en octubre de 1986, junto con tres ciudadanos más, la violación a los derechos electorales protegidos por el Tratado Interamericano sobre Derechos Humanos, conocido como Pacto de San José, por haberse suscrito en la ciudad de San José de Costa Rica. Dicha denuncia fue presentada ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos con sede en Washington.

Tres años después fue resuelta favorablemente por unanimidad por los siete eminentes juristas que la integraban y ello propició las siguientes reformas a la Constitución federal: (I) una reforma para excluir la participación del gobierno en los órganos electorales; (II) el reconocimiento en una ley especial a los derechos electorales del ciudadano, y (III) la integración de Tribunales con competencia en materia electoral. La iniciativa de dichas reformas fue presentada por el entonces presidente de la República, Ernesto Zedillo, firmándola también los coordinadores de todos los partidos en la Cámara de Diputados.

Una de las principales razones por las que don Luis se acercó al Partido es que en éste la prioridad es la familia, como nucleo de la sociedad. En este sentido, relató que a los 18 años sus padres lo apoyaron en todo momento en cuanto a la decisión de incursionar en la política. Más adelante, cuando había formado su familia, la tomaba como prioridad para sus decisiones, contando siempre con su apoyo.

Recalcó que en el PAN se debe corregir el rumbo y volver a los orígenes, buscar el bien común en vez del bien propio, ya que la ciudadanía necesita de un PAN unido y fuerte. “Debemos preguntarnos ¿qué haría Gómez Morin ante las diferentes circunstancias?, ¿qué receta pode- mos sacar de esos principios?”.