Construir ciudadanía, sin olvidar orígenes del PAN
Publicada el Mar, Oct 24, 2017

Por Alan Ávila Magos.

Martes 19 de septiembre de 2017. Se cumplían exactamente 32 años del trágico temblor que sumió al país en caos, cimbrando a un sistema político mexicano tirano en decadencia. En 1985, las autoridades no estuvieron a la altura para responder ante un problema de tal magnitud; de hecho, hasta la fecha se sigue desmintiendo la cifra oficial de perdidas humanas, incluso, todavía hay personas que no lograron recuperar el patrimonio perdido durante el fatídico evento.

La ciudadanía tuvo que salir de entre los escombros para salvar vidas y el destino de la nación. Quedó evidenciado que el régimen ya no lograría soportar más embates y que la ciudadanía se estaba empoderando a pasos agigantados. Ahora, el contexto político es diferente, sin embargo, hubo algunos rasgos similares dentro de la sociedad y que reflexionaremos juntos en este texto.

Nosotros, los jóvenes, siempre escuchábamos las historias de la ciudadanía de los ochentas: la sociedad vertida por completo en las calles, ayudando sin esperar nada a cambio y sin siquiera conocer a las personas. No me queda duda de que en primera instancia, el sismo de 2017 nos tomó por sorpresa y nunca imaginamos las consecuencias que vendrían con este evento natural. La leyenda de una ciudadanía activa trabajando de manera solidaria se hacía realidad.

Es muy sabido que los jóvenes de nuestra época, los llamados millennials, hemos sido criticados y alabados al mismo tiempo. Una de las principales críticas que hemos tenido es la falta de compromiso ante las problemáticas de nuestro tiempo. Me queda claro que este mito quedará atrás después de que los jóvenes fuimos quienes respondimos a un llamado común para salir a las calles. Este llamado no fue convocado por alguien en concreto, una vez más, es evidente que nuestra naturaleza humana solidaria pesa más que nuestras diferencias.

México es un país de contrastes donde estamos acostumbrados a que las diferencias pesan, siendo más notorio en el ámbito económico. Lugares de clases altas y bajas son separados por bardas bien delimitadas. El 19 de septiembre eso quedó atrás. Las clases sociales, las diferencias políticas, culturales y religiosas, se antepusieron para ayudar a otras personas, con quienes compartimos la misma dignidad y el deseo de superarnos en esta vida.

Se trata de un día clave para nuestro despertar ciudadano. Ese despertar que no se deja llevar por la apatía o el egoísmo. Hemos demostrado, como jóvenes, que somos capaces de sacrificar nuestros intereses personales inmediatos por el bien común. Nuestro reto como generación mexicana que vivió este sismo es continuar con este despertar ciudadano. No podemos quedarnos de nuevo en una leyenda más como la de 1985. No se trata de contarle a las futuras generaciones cómo vivimos ese día tan obscuro para nuestra nación. Se trata de que ellos vivan día con día lo que nosotros iniciamos.

México solicita ciudadanos de tiempo completo para las nuevas coyunturas que se avecinan. Son tiempos en los cuales los jóvenes debemos seguir demostrando que queremos seguir construyendo un país que vea por los que menos tienen y exigir un gobierno más justo e igualitario. Ahora, más que nunca, tenemos que seguir con ese ánimo renovador y desinteresado para denunciar todo aquello que nos molesta, y comprometiéndonos en esos asuntos públicos que afectan a los menos favorecidos.

En Acción Juvenil queremos seguir construyendo ciudadanía, sin olvidar los orígenes ciudadanos ni la doctrina que identifica al PAN, doctrina que nos hace ser únicos como opción de partido para lograr una patria ordenada y generosa.

 

Alan D. Ávila Magos es Secretario Nacional de Acción Juvenil.

Twitter: @AlanAvilaMagos

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