China centra su objetivo en América Latina
Publicada el Vie, May 19, 2017

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Por Miguel Ángel López Lozano.

Las diferencias ideológicas que marcaban las divisiones entre las naciones a principios del siglo XX han dado paso a diferencias marcadas por intereses geoeconómicos. Comunismo, nazismo y demás “ismos” han ido fracasando unos tras otros desde sus concepciones, únicamente tienen cabida en una serie de trasnochados que tratan de recuperar ideologías caducas y superadas por el ser humano. En la actualidad, las potencias del mundo buscan una posición que les permita dominar los principales recursos (materias primas, divisas, etcétera).

A la luz de los acontecimientos recientes, podemos intuir que el gobierno de Donald Trump arrojará más cambios de los que a primera vista se perciben. Su administración ha traspasado la línea de los cien primeros días y en lo que respecta a su política con Centro y Sudamérica, únicamente hemos percibido su interés en construir el “muro de la vergüenza”, la revisión del TLCAN, los incentivos a su industria para que no inviertan en territorio que no sea el suyo, y las continuas amenazas de deportaciones. Señales de desentendimiento hacia sus vecinos del sur. Aunque haciendo honor a la verdad, hemos de reconocer que ha mantenido una postura clara ante la sinrazón del dictador venezolano que tanto daño está haciendo a la región.

Todavía es pronto para conocer sus planes y decisiones finales, pero a priori parece desprenderse que poco a poco se irá replegando, y que su hueco lo ocupará rápidamente el inversor chino que viene reclamando su posición desde hace años. El crecimiento de la economía china ha ido ralentizándose, mostrando síntomas de agotamiento, pero aun así, gracias a su crecimiento medio de dos dígitos en los últimos años, acumula reservas y capital como para crecer orgánica e inorgánicamente.

El principal problema que tienen las empresas chinas en la región reside en las diferencias culturales (idioma y comportamiento), lo que dificulta en ocasiones el entendimiento y la resolución positiva de los cometidos. Para solucionar este imprevisto, recientemente hemos conocido como la principal ingeniería china adquiría una posición mayoritaria en una de las principales ingenierías españolas, EPTISA, con la intención de que esta le sirviera como interlocutor ante sus socios y autoridades en la región; similar operación acaba de cerrarse entre la ingeniería brasileña, CONCREMAT, y una de las principales constructoras del mundo (CCCC).

Su apuesta por la región es clara, según datos del Ministerio de Comercio Chino. Hasta 2014, el volumen de la inversión directa de empresas chinas en América Latina fue de 106, 110 millones de dólares, cubriendo áreas como energía, minería, agricultura, finanzas, infraestructuras, manufactura y sector servicios. En el año 2015, los flujos de inversión directa, no financiera, de China a la región fue de 21, 460 millones de dólares, un 67 por ciento más elevada que la cifra de 2014. América Latina se ha convertido en un importante destino de inversión china.

Por otro lado, aunque cuesta conocer los datos con precisión, se ha estimado que entre 2005 y 2014, China llegó a conceder préstamos de hasta 119, 000 millones de dólares en América Latina, tendencia que ha ido aumentando de forma estable. Esto ha sido confirmado por el hecho de que, en los próximos años, China se ha comprometido a invertir más de 50, 000 millones de dólares en una serie de grandes proyectos, principalmente de infraestructuras.

Además, a finales del año pasado, el presidente chino, Xi Jinping, anunció que China se prepara para invertir 250, 000 millones de dólares en la región en los próximos 10 años. A inicios de septiembre de 2015, el Banco Central de China anunció el establecimiento de un fondo de inversión de 10, 000 millones para la cooperación bilateral con América Latina en áreas de alta tecnología, energía, minería y proyectos de infraestructura. Finalmente, se han comprometido con un préstamo que financia proyectos de infraestructuras China-ALC, con 20, 000 millones; y 5, 000 adicional a la cooperación de China-LAC.

Todo cambio en las costumbres y usos suele entenderse como una crisis, que a su vez puede suponer una oportunidad. Y en este caso, gracias a la rapidez normativa de algunos países, se han desarrollado coberturas legales que facilitan la inversión de empresas extranjeras en proyectos de infraestructuras que no pueden ser financiados por lo gobiernos locales, buscando así romper la escandalosa brecha de infraestructuras que soportan algunos países de América Latina.

La realidad es que hoy día pocos países y empresas locales tienen la capacidad de invertir estas cantidades ingentes de dinero en obra pública. Bienvenida sea la inversión, pero esperemos busque apoyarse en empresas locales que gracias a estas palancas puedan servirles para crecer.

Miguel Ángel López Lozano es analista político.

Twitter: @malopezlozano

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