Carta abierta al presidente López Obrador
Publicada el Lun, Feb 24, 2020

Por Alan Ávila Magos.

SEÑOR PRESIDENTE LÓPEZ OBRADOR:

Imaginemos que tuviera una hija, salió como todos los días a la escuela. Como su actividad cotidiana, no vestía escotes, sino solamente unos jeans y una sudadera. Se da la hora a la que regularmente regresa a casa, empieza a buscar y se da cuenta que su teléfono manda a buzón, como si se hubiera quedado sin pila. No le parece normal y por suerte tiene el número de una de sus compañeras, la cual le dicen que nunca llegó a la escuela. Levanta la denuncia y las autoridades le piden que espere las 24 horas para activar el Protocolo Alba, porque tal vez se fue con el novio. Su hija ni novio tenía. Pasan cinco días y sigue sin haber respuesta, y usted, con la ayuda de los amigos de su hija y de cientos desconocidos solidarios, logran hacer tendencia el hashtag que usted inició al publicar la foto de su hija en Facebook. Unos días después, pasa lo que no quería que pasara. Se le viene el mundo encima al reconocer el cuerpo violentado de su hija.

Lo anterior no es morbo, no es para que tenga pesadillas, ni le provoque un vacío en el estómago. Tampoco es la historia sacada de algún libro de Stephen King. Mucho menos es algo que le desearía a nadie, y más bien, desearía que sí fuera una historia ficticia. Esa puede ser la historia de una de las mujeres asesinadas en México en los últimos años, y tristemente, en nuestro país podría repetirse mañana. Se la cuento porque con las declaraciones de los últimos días y las reacciones de personas que pertenecen a los gobiernos emanados de su partido parece que están lejos de entender el infierno que vive la mujer mexicana.

Coincido con usted, a mí tampoco me gusta hablar de los feminicidios, y estoy seguro que ni a las mujeres de México les gusta hablar sobre este tema. Pero la gran diferencia con usted, es que ni a mí, ni a nadie que sea mínimamente empático con el infierno que viven las mujeres en nuestro país, nos gusta tocar este tema, porque es inevitable que se erice la piel con siquiera imaginar que el nombre de una de las 11 mujeres que asesinan a diario en México, pueda ser el nombre de nuestra madre, amiga, hermana, novia o compañera.

Hablar sobre feminicidios no debería ser un tema cómodo para nadie, pero es realmente indolente no querer hablar de él cuando en nuestro país, solamente en 2019, se asesinaron a 3 mil 825 mujeres, de los cuales mil 006 fueron feminicidios. En México diario se matan a 3 mujeres asesinadas por el simple hecho de ser mujer. El tema no es cómodo, es un tema que duele, que lastima, que indigna a todos. A todos menos a usted, Señor Presidente.

Maquillar los datos, minimizar las problemáticas y simular que no pasa nada, se ha convertido en la constante de su gobierno, pero el miedo de la mujer que se siente indefensa en la calle y en el transporte público, el dolor de la mamá que busca a su hija porque nunca regresó a casa y la impotencia de comprender que no existe empatía de su parte para revertir esta situación, no puede maquillarse, ni minimizarse, y definitivamente, está muy lejos de ser una simulación.

En esa insistente necesidad de buscar responsables de todo aquello que represente una evidencia de su falta de estrategia y de los nulos resultados de su administración, ha manifestado que la prensa ha manipulado la información sobre los feminicidios. La tarea de los medios de comunicación es informar, la suya, Presidente, no es organizar rifas, es gobernar. Para eso lo eligieron 30 millones de mexicanos, con la esperanza de que la realidad mejorara, y tristemente, es todo lo contrario.

Parece ser que quienes encabezan la 4T están muy lejos de asumir el compromiso de combatir los feminicidios. Por un lado, el Fiscal General de la República, Alejandro Gertz Manero, propone eliminar el tipo penal de feminicidio por la dificultad que representa para el Ministerio Público acreditar este delito; mientras que, por el otro, la subprocuradora de Atención a Víctimas y Servicios a la Comunidad de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, Nelly Montealegre Díaz, reconoció que se investigan a seis elementos de la misma Fiscalía y de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, por el uso indebido de las fotografías de Ingrid Escamilla. Evidencias de una sociedad y un Estado claudicante.

Señor Presidente, la solución jamás será callar, ni hacerse de la vista gorda ante la realidad. La solución a los problemas empieza por reconocerlos, por llamarlos con todas sus letras, sin tapujos, sin medias tintas. Ahora usted es el capitán de este barco que tripulamos todos. En la lucha de acabar con los feminicidios, no está solo, ni puede solo, pero tampoco sea inhumanamente omiso.

Que la hipocresía no nos haga valorar más un monumento que a una vida, que la soberbia no nos haga responsabilizar a quienes comunican sobre lo que el asesino hace, que la desesperanza no nos haga creer que todo está perdido, que la ausencia de dolor no nos impida ser empático y compartir la obligación de acabar con esta pesadilla. Señor Presidente, de verdad le deseo que nunca le pase. Por el cargo que hoy ostenta, a diferencia de los ciudadanos de a pie, quizás no viva el tormento de un ser querido desaparecido. La vida da muchas vueltas, no permita que sus omisiones del presente, le cobre la factura en el futuro.

 

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