Cambio climático desde la perspectiva de la seguridad nacional
Publicada el Mar, Oct 24, 2017

 

Por Silvia G. Garza Galván.

“Las muertes debido a fenómenos naturales son lamentables tan lamentables como las tragedias ocurridas a manos de los seres humanos; el cambio climático es causado por el hombre y por tanto, cada muerte, cada país condenado a desaparecer será responsabilidad de la humanidad en su conjunto”.

Fue a finales del siglo XIX cuando el físico Svante Arrhenius estableció una relación entre concentraciones de dióxido de carbono atmosférico y temperatura, en 1895. El científico sueco jamás imaginaría que el descubrimiento que él y otros colegas hicieron tendría la magnitud que hoy sabemos tiene el cambio climático.

Ahora, a más de 100 años de distancia, las bases científicas del cambio climático son muy sólidas. De acuerdo al quinto reporte de evaluación del Panel Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) hay cuatro conclusiones contundentes:

  • El cambio climático está ocurriendo actualmente
  • El origen de este cambio es antropogénico
  • Estamos viviendo ya los primeros impactos del fenómeno
  • Se requerirá un esfuerzo internacional de décadas para evitar que la temperatura global nos lleve a una “interferencia peligrosa en el sistema climático”

En pocas palabras, la humanidad se enfrenta al reto más grande que ha tenido a lo largo de la civilización. De esta manera, el cambio climático es una de las mayores amenazas que la humanidad enfrenta, no sólo por los desafíos inherentes al aumento en la temperatura global (olas de calor, sequías, derretimiento de glaciares, inundaciones, etcétera), sino también por su efecto multiplicador de otros riesgos, entre ellos la seguridad alimentaria y el combate a la pobreza.

Para minimizar los impactos del cambio climático, 195 países del mundo acordaron, bajo el Acuerdo de París, limitar el aumento de temperatura “muy por debajo de los 2 grados centígrados”, y estabilizar la temperatura en 1.5 grados por medio de reducciones voluntarias de gases de efecto invernadero y acciones de mitigación por parte de las naciones firmantes, con el fin de evitar los peores impactos del cambio climático.

No obstante lo anterior, de acuerdo a estudios de Climate Action Tracker (CAT), los compromisos de acción climática contraídos en virtud del Acuerdo de París en 2015, darán lugar a un calentamiento de 2.8 grados centígrados, con pocas probabilidades de que el calentamiento se mantenga por debajo de 3.1°C. El CAT también evaluó las políticas de los gobiernos firmantes que se han implementado desde entonces, incluyendo la salida de EE.UU. y ha encontrado pocos cambios desde 2015. Las políticas aún conducen a un calentamiento de 3.6°C, ahora incluso más lejos del límite de calentamiento acordado globalmente de 1.5°C.

De esta manera, cada vez hay más pruebas de que, incluso con las ambiciosas medidas de mitigación bajo el Acuerdo de París, el sistema atmosférico de la Tierra llegará, a mediados de siglo, a un calentamiento superior a los 1.5 °C por encima de los niveles preindustriales, y es probable que los impactos del cambio climático, como las olas de calor, ya sean inevitables.

Pese a lo alarmante de la situación, vivimos en una tranquila apatía la mayoría de las personas. No vemos la amenaza de nuestra permanencia en este planeta. ¿Cuánto cambia nuestras vidas saber que fragmentos gigantes del hielo de la Antártida colapsen, que año con año rompemos los records de temperatura global o saber que hemos sobrepasado las 400 partes por millón de CO2 atmosférico? ¿cómo comprender la inminencia del fenómeno?

El cambio climático dará lugar a nuevos desafíos para los Estados y configurará cada vez más las condiciones de seguridad y las políticas de seguridad nacional. Los aspectos físicos del cambio climático, como el aumento del nivel del mar, los fenómenos extremos y las perturbaciones hidrológicas, plantean retos importantes a las infraestructuras vitales de transporte, agua y energía.

Algunos estados están experimentando grandes desafíos a su integridad territorial, incluidos los pequeños estados insulares y otros estados altamente vulnerables al aumento del nivel del mar. Algunos impactos transfronterizos del cambio climático, como los cambios en el hielo marino, los recursos hídricos compartidos y la migración de las poblaciones de peces, tienen el potencial de aumentar la rivalidad entre los estados.

Es así que el cambio climático es una cuestión de seguridad nacional. Ante esta realidad, llevamos a cabo desde la comisión que presido en el Senado, junto con la Universidad Nacional Autónoma de México, un foro en el marco del Séptimo Congreso Nacional de Investigación en Cambio Climático con la finalidad de discutir la preparación necesaria en términos de adaptación desde las instituciones hasta la infraestructura requerida para hacer frente a esta gran amenaza, ya no como un problema ambiental de segundo orden de importancia sino como una cuestión de seguridad nacional.

Es importante que encontremos juntos soluciones y sobre todo hagamos juntos que el asunto del cambio climático sea un tema de la mayor prioridad para los gobiernos presentes y futuros de México.

Obliguemos a las naciones del mundo a actuar antes de que sea demasiado tarde. Esa es nuestra gran responsabilidad como individuos, como servidores públicos y como ciudadanos.

Silvia G. Garza Galván es Presidenta de la Comisión Especial de Cambio Climático en la Cámara de Senadores. Twitter: @silvia_garza

Comentarios

comentarios