Amenazas emergentes desde Medio Oriente
Publicada el Mie, Oct 15, 2014

Por: Rodrigo Iván Cortés Jiménez

La historia de Medio Oriente se explaya en un espacio clave del mundo: es el gozne entre Asia, Europa y África. Lamentablemente su situación está empeorando dramáticamente. Este enclave de profundidades históricas únicas ha visto nacer a las tres principales religiones monoteístas del mundo. Aquí tiene sus raíces el Talmud judío, la Biblia Cristiana y el Corán Islámico. Desde que sus tribus originarias se confrontaron se han registrado conflictos que se pueden calificar de milenarios y desde la expedición de Napoleón Bonaparte a Egipto sus implicaciones van más allá de su geografía física y se insertan, a veces más a veces menos, en el complejo relacional de toda la comunidad internacional, con elementos tanto religiosos como políticos, económicos o energéticos, donde el petróleo ocupa un lugar predominante, casi tan abundante como sus conflictos.

En la historia contemporánea en esta región ha destacado el papel del mundo islámico. Como actor de reparto durante la primera y la segunda guerra mundial, pero como actor mas relevante durante la Guerra Fría, no sólo por la promoción del bloque de “los no alineados”, que aspiraban a ser equidistantes tanto al bloque capitalista como al bloque comunista, sino también por el rol clave en la confrontación geopolítica entre la URSS y EEUU, que ante la invasión de la primera sobre el territorio de Afganistán, al segundo se le ocurrió armar, entrenar y financiar a los talibanes, fundamentalistas islámicos liderados por un joven Osama Bin Laden, que a la postre crearía la red terrorista de Al Qaeda y que propinaría los peores atentados que ha sufrido EEUU en toda su historia. También es de destacar la figura del líder que intentó generar unidad entre los líderes islámicos durante la Guerra Fría, Gamal Abdel Nasser, el gran geopolítico del mundo musulmán, principal promotor de los “no alineados”, del “panarabismo” y de la República Árabe Unida, que puso bajo su mismo gobierno a Siria y Egipto, poco le faltó para integrar también a Libia. Esta “Unidad” se malogró con la sonora derrota sufrida ante el ejército de Israel, al cual le bastó una “Guerra de los Seis Días” para mostrar su superioridad bélica.

La no alineación duró poco, Nasser terminó siendo galardonado como “Héroe de la Unión Soviética” y la ideología marxista terminó penetrando al Nacionalismo Islámico primero en Argelia y después en Egipto, dando origen al Partido Baaz, aún vigente y ubicado como “tradicional”, que parece “light” en comparación del Partido de la Dawa, más ideológico que político, más en el sentido de retomar un sentido religioso de talante armado e intolerante, que abomina explícitamente de todo lo que identifica con “occidente” y que es la antesala de la amenaza emergente que se cierne desde esta región hacia un radio de alcances impredecibles con lo que es el Ejército Islámico de Iraq y Levante, EIIL.

Los signos actuales del fundamentalismo islámico nos retrotraen a la primera oleada del expansionismo de los primeros califatos que, literalmente, desaparecieron con violencia a todas las comunidades cristianas del norte de África, dejando muy lejos los momentos de aporte de la cultura islámica que, a través de las Madrazas como la de Toledo y Zaragoza, hicieron aportes a la Medicina, el Algebra, la Astronomía y la Filosofía. Esos momentos de apertura, convivencia y aporte se vieron truncados cuando los Califatos eran tomados por la línea dura y fundamentalista de un islamismo que terminó asesinando incluso a sus propios pensadores.

Desde el Califato de Egipto se dieron, desde ese entonces, directrices de intolerancia violenta y de expansionismo armado, llegando a una confrontación muy fuerte con Europa que sólo después de la Batalla de Lepanto llegaría a una contención y luego equilibrio entre el poderío turco islámico y las fuerzas cristianas de occidente.

Los principales geopolitólogos contemporáneos, como el francés Atalli o los norteamericanos Huntington y Brzesinky, (este último, por cierto, tuvo mucho que ver con el financiamiento, dotación de armas y entrenamiento que recibieron grupos extremistas islámicos en varias lugares de Medio Oriente de parte del gobierno de los EEUU), al revisar los escenarios mundiales post 1989, tras la caída del comunismo real y el fin de la Guerra Fría, vislumbraban que en el mundo musulmán una vez más el tema religioso de corte radical reactivaría el reagrupamiento.

Ahora podemos constatar esos escenarios, vemos como los grupos radicales islámicos promueven la caída de ciertos gobiernos, alienten triunfos políticos electorales en otros, pero una vez instalados no consolidan la democracia sino que la desmantelan, pasan de una primavera de esperanza democrática a un invierno de poderes intolerantes.

Las decapitaciones video grabadas de dos corresponsales occidentales a manos del Ejército Islámico ha llamado la atención internacional. Previamente sólo se habían registrado un par con esa intención de difusión, una entorno al secuestro de un avión egipcio y otra a un corresponsal judío capturado en Paquistán. Estos videos son sólo la punta del iceberg de la grave amenaza que representan estos grupos.

A prácticamente 13 años de distancia de la declaración de guerra del gobierno de EEUU al terrorismo islámico y 11 de la invasión de Iraq el balance no favorece a Washington. Ese radicalismo no solo no desapareció sino que se expandió y se exacerbó, Al Qaeda dio retoños que ahora se han separado de él, ejemplos de esto es Boko Haram en Africa y el Ejército Islámico en Medio Oriente. El Yihadismo internacional a la alza.

El peor rostro del mundo islámico es el que marca, de hecho, el fin del siglo XX y el inicio del XXI con ataques tan simbólicos como mortíferos, el ataque de Al Qaeda fue al corazón económico y militar de la principal potencia de occidente, las Torres Gemelas y el Pentágono. Al parecer ese rostro siniestro quiere seguir prevaleciendo ahora con ISIS, Islamic State of Iraq and Siria, o EIIL, Estado Islámico de Iraq y Levante.

ISIS es la versión “reloaded” del yihadismo, no es uno más de los grupos terroristas islámicos, no, se destaca por ser una organización con innovación, eficacia, crueldad y comunicación actualizada dentro de la recuperación de la aspiración originaria de imponer un Califato que desde Medio Oriente y África pueda ser el nuevo referente para la activación musulmana que globalice la Sharía, en su versión más estricta, a través de la Yihad, entendida como guerra santa contra los infieles y no como ascesis personal.

Si Al Qaeda hizo sus impactantes atentados con un puñado de militantes, lo que está haciendo EIIL con más de diez mil yihadistas en Iraq más un número mayor en Siria, es ya de sorprenderse: más de diez mil operaciones armadas en Iraq, más de dos mil asesinatos a sangre fría, más de cuatro mil atentados con bombas… y se ufanan de todo esto en redes sociales, es más fueron compartiendo en tiempo real las masacres que iban cometiendo cuando tomaron Mosul, la segunda ciudad más importante de Iraq.

Si los recursos y financiamiento de Al Qaeda era impresionante, ahora ISIS se ha convertido en la organización terrorista con más recursos en todo el mundo. Al tomar Mosul se robaron los activos del Banco Central de Iraq, tanto en lingotes de oro como en efectivo, y si a esto se le suma el apoyo que reciben desde al Golfo Pérsico, sus botines de guerra, las extorciones, los secuestros, el tráfico de petróleo, de armas, drogas… Ali Baba y sus diez mil yihadistas se estima tienen cerca de dos mil millones de dólares.

He tenido la oportunidad de conocer los testimonios e informes de los Patriarcados de Antioquía, cristianos de rito maronita, y de Babilonia de los Caldeos, al cual pertenecen las más antiguas comunidades cristianas: “nuestro futuro es verdaderamente oscuro” nos dicen, niños decapitados, hombres crucificados, mujeres vendidas para explotación sexual… En Mosul está prohibido, bajo pena de muerte, cualquier oración cristiana, donde impera ISIS se quiere extirpar cualquier presencia cristiana.

La pretensión de establecer de nuevo el Califato, el cual ya ha sido declarado formalmente por el líder de ISIS, Abu Bakr Al Baghdadi, tanto para Siria como para Iraq, es especialmente dañino para los cristianos, que han vivido en esas tierras de manera pacífica por mucho tiempo. El Estado Islámico ha dicho a los cristianos de Mosul y la Llanura de Nínive, así como en los territorios que dominan en Siria, que sólo tienen cuatro alternativas:

  1. pagar la Jizya, un infame impuesto islámico
  2. abandonar su tierra
  3. morir
  4. convertirse al Islam

El EIIL obliga a los cristianos a marcar sus casas con la letra “N”, de “Nazarenos”, término con el cual los tratan de designar despectivamente, para luego confiscarles sus casas, despojarlos de sus bienes y lanzarlos a la calle, donde quedan a merced de sus perseguidores.

¿Dónde están los jefes de los estados democráticos? se preguntan, ¿dónde quedó “el deber de cuidar” enfatizado en la ONU precisamente para atender este tipo de situaciones?, fue hasta que decapitaron a dos periodistas con producción profesional para su difusión que vino la reacción de la comunidad internacional. Esperemos que la recién anunciada alianza internacional contra ISIS los detenga y que las naciones que les proporcionan armas y recursos sean sancionadas. Por lo pronto yo me declaro también “Nazareno” y me uno a los llamados que el Papa Francisco viene haciendo para solidarizarnos con los perseguidos en estas tierras.

 

 

*El autor es catedrático universitario y autor de “Humanismo Internacional, la proyección internacional humanista de Acción Nacional”. @rodrigoivanc

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