Acción Nacional, partido de voluntarios
Publicada el Mar, Ene 22, 2019

Por Sergio Rodríguez Colín.

Era el año de 1956, don Miguel Ángel Martínez Cruz contaba con 14 años cuando un día al asistir a una de sus clases se percató de que varios de los pupitres estaban vacíos, situación que llamó su atención, ya que en ese tiempo el hecho de que faltaran varios alumnos era algo extraño, sobre todo tratándose de una escuela de jesuitas.

“Eran 10 ó 12, tal vez un poco más los pupitres vacíos. Pregunto ¿qué pasó? y me contesta un compañero: ´los metieron a la cárcel ayer´. ¿Cómo?, ¿por qué?, ´pues andaban pegando propagandas del PAN´. Oye y ¿qué es el PAN?, narra con emoción este panista jalisciense a La Nación mientras hace una pausa para recordar a detalle el momento en que ingresó al Partido Acción Nacional.

Fue su amigo Gildardo Gómez Verónica quien le dijo “de veras quieres saber lo que es el PAN” y lo citó en la calle de Pedro Moreno No. 691. “Al asistir a la sede del PAN quedé electrizado, era dirigente del Partido en ese momento un personaje que fue campeón internacional de oratoria, el licenciado Hugo Gutiérrez Vega; ese fue mi primer contacto con Acción Nacional, partido del que me volví miembro activo en 1959”.

Poco a poco, don Miguel Martínez se fue integrando al Partido, primero al grupo juvenil, del que fue Secretario en la entidad durante el periodo 1964-1967. “Evidentemente fui creciendo en el Partido, lentamente entramos a un partido muy bonito, un partido de voluntarios”. Este desarrollo partidista le permitió ser integrante del Consejo Nacional (1998-2001), diputado federal en dos ocasiones (1982-1985 y 2000-2003) y diputado local en el Congreso del Estado de Jalisco (1986-1989 y 1997-1998).

Agradecido con las oportunidades que le ha brindado Acción Nacional, nuestro entrevistado se da el tiempo para hacer una reflexión sobre la actualidad del Partido: “hay una gran diferencia, hoy por hoy, hay muchos mercenarios en el Partido; ese es el problema, no es el partido de voluntarios al que yo ingresé, pues hay muchos que entran con cierta ambición de poder que provoca desfasamientos doctrinarios tarde que temprano. No voy a decir nombres ni por qué, pero un hombre que ha entregado más de 60 años al Partido creo que tiene algún derecho de criticarlo”.

Egresado de la Universidad Autónoma de Guadalajara donde estudió la licenciatura en Derecho (1960-1965), sostiene que sigue en el Partido porque nació siendo panista, “en esta ideología quiero vivir y quiero morir en ella; no soy chaquetero, no cambio de chaqueta, no me voy a otro lado”.

 

Congruencia legislativa

Como diputado, ya sea federal o local, a don Miguel Martínez le tocó ejercer su labor legislativa tanto en la oposición como cuando el PAN fue gobierno, por lo cual considera que es mucho más sencillo ser diputado de oposición, ya que no hay quién les corte las alas, pueden hablar lo que ellos quieran, con toda tranquilidad, y criticar aquello que no se está haciendo bien.

“A veces es difícil lidiar con el gobierno, dominar el carácter por disciplina partidaria y callarnos la boca; siendo diputado con Vicente Fox me opuse, desde luego, al IVA en alimentos y medicinas, por qué, por falta de congruencia, ya que Felipe Calderón, que era mi coordinador e impulsaba este aumento en San Lázaro, nos sacó días antes a pegar calcas en toda la República para decir no al IVA en alimentos y medicinas; entonces, dónde estaba la congruencia”.

El panista oriundo de Guadalajara, Jalisco, aprendió de don Efraín González Luna la congruencia que se debe tener entre el decir y el actuar, pues si en campaña se promete algo no se puede cambiar cuando se tiene el poder, “tenemos que llevarlo hasta lo último y si nos equivocamos vamos a tener que decirle a la gente que cambiamos de opinión por esto o lo otro”.

Este buen juicio sobre el tema del IVA en alimentos y medicinas casi le cuesta ser expulsado del Partido. “Evidentemente me opuse, no fui muy dócil como diputado, desde luego, hubo una amenaza por ahí de expulsión del Partido y dije: bueno, hagan lo que quieran, yo tengo que cumplir con mi deber”.

Don Miguel Martínez reconoce que en cada una de las diputaciones, tanto locales como federales, presentó varias iniciativas sin llegar a caer en el concepto de muchas, pues, dice, se sujetaba a la máxima de los romanos, los más grandes legisladores que ha habido, “pocas leyes, pero muy buenas”.

En su opinión México tiene muchas leyes, pero muy malas, lo cual, menciona, se debe a que hay una diarrea legislativa constante en los diputados. “Hubo un compañero diputado, no voy a decir su nombre, pero era del Estado de México, que en la legislación presentó 40 o 50 iniciativas, la inmensa mayoría se las rechazaron internamente porque francamente eran unos mamotretos sin sentido”.

Explica que el no haber presentado más iniciativas se debió también a que se dedicó a combatir a los priistas, “tengo facilidad para contestar sin insultar, jamás he utilizado argumentos que ataquen a la persona, sino directamente a lo laboral, al ámbito político. En la discusión nunca utilicé la descalificación del orador contrario, sino que desmentía sus argumentos; ciertamente, me siento satisfecho de lo que hice como diputado”, concluye.

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