A ocho décadas de la fundación del PAN
Publicada el Jue, Sep 26, 2019

Por María Elena Álvarez Bernal.

Al conmemorar este aniversario será muy útil recordar cuál era la realidad de México cuando se fundó el Partido Acción Nacional y cuáles fueron los propósitos que tuvieron los fundadores para hacerlo.

En 1938 los resultados de la Revolución eran criticados en lo económico y en lo político. El problema agrario no se había resuelto. El manejo en la dotación de ejidos era erróneo y deficiente; la productividad había bajado y no mejoraba el nivel de vida de los campesinos. En lo político los postulados de libertad, igualdad, justicia, autonomía de los poderes, el municipio libre, la soberanía de los estados, la independencia internacional, eran sólo palabras, la Revolución no había resuelto ninguno de esos problemas.

Además, causaba indignación que algunos grupos de los revolucionarios se habían enriquecido desmesurada e ilegítimamente; causaba indignación el contraste de su opulencia con la miseria en que vivía la mayoría.

Varios Generales que combatieron en la Revolución consideraron que por haber arriesgado su vida tenían derecho para apropiarse de las haciendas y terrenos expropiados y otros, por la misma razón, consideraban lógico ser Presidentes de la República.

Para cada elección, el General formaba un Partido y realizaba su campaña sin respetar reglas democráticas. Otros, al terminar su periodo de gobierno, trataban de reelegirse no obstante que la ley no lo permitía. El resultado de estas prácticas, en varios casos, fue el asesinato entre ellos.

Plutarco Elías Calles, al terminar su periodo, se propuso crear un gobierno de instituciones en lugar de un gobierno de caudillos. Con ese fin logró acuerdos para eliminar o debilitar a los partidos existentes y en 1929 formó uno solo al que llamó Partido Nacional Revolucionario. Lázaro Cárdenas ganó la Presidencia, pero Calles se convirtió en “el Poder tras el Trono” y obstaculizaba al Presidente, quien el 9 de abril de 1936 ordenó que Calles fuera expulsado del país.

El 18 de diciembre de 1937, Cárdenas promulgó un manifiesto sobre la desaparición del PNR y la creación del Partido de la Revolución Mexicana (PRM); posteriormente, se cambió a Partido Revolucionario Institucional (PRI).

En 1938 el país se encontraba con una intensa agitación social y con una crisis económica, agravada por la fuga de capitales y el boicot extranjero. Había además el rechazo a la educación socialista y el descontento en muchos sectores que identificaban al régimen Cardenista con una tendencia socializante. Se percibía una amenaza de pérdida de la libertad y además se lanzaba como candidato presidencial al general Almazán y se temía que Cárdenas no le entregaría el poder.

Desde mediados de 1938 empezaron a perfilarse seis candidatos a Presidente de la República lo que da idea de la amplia competencia que finalmente fue unificada por Almazán.

Manuel Gómez Morin hizo un análisis de la situación ideológica del país y una revisión sobre su problema político y lo primero que se vio fue la falta de ciudadanos. No se había formado ciudadanía, ni se tenían antecedentes de ella; primero fueron los años de la Colonia en la que a los mexicanos les tocó callar y obedecer. Después de la Independencia vinieron las guerras civiles y la época de las intervenciones extranjeras. Todo esto impidió organizar la democracia, pero lo más grave era la ausencia de Doctrina Política y de programas de acción por el bien común.

Gómez Morin, con González Luna, acordaron formular una Doctrina basada en los valores del espíritu y de la cultura, para dar con ella una respuesta ideológica al pragmatismo que guiaba a los gobiernos posrevolucionarios. Ambos estaban convencidos de no esperar los cambios de inmediato y esta idea fue trasmitida al estilo de trabajo del Partido que se proponían formar; González Luna la expresó como “brega de eternidad”.

En la carta que Gómez Morin dirigió a Vasconcelos, el 3 de noviembre de 1928, expresó muchas de las ideas que plasmaría en el Partido: “Yo siempre he creído que lo importante para México es lograr integrar un grupo lo más selecto posible, en condiciones de perdurabilidad, de manera que su trabajo, sin precipitaciones, pueda ir teniendo cada día un esfuerzo permanente, un valor y una importancia creciente. Es indispensable sobre todas las cosas que se procure la formación de grupos políticos, bien orientados y capaces de perdurar. Pensaba formar un grupo nuevo, con gente nueva, que tuviera como meta agitar de nuevo los viejos valores esenciales, la conciencia de libertad y la aspiración al bien”. El Partido Acción Nacional se fundó en septiembre de 1939 y Gómez Morin trató de plasmar en él su estilo de trabajo apostólico y al igual que Madero se propuso “mover las almas” organizando primero la vida espiritual del país.

El trabajo de los fundadores del PAN no fue inútil, pues con sus propios recursos en los primeros cincuenta años ganó el gobierno de algunos municipios y el estado de Baja California, después venció en algunos estados y fue hasta el año 2000 que ganó la Presidencia de la República, triunfo que repitió en 2006.

Hoy, al conmemorar 80 años de su fundación, el PAN requiere revisar si el comportamiento de los panistas corresponde a los propósitos de los fundadores y si los gobernantes emanados de Acción Nacional han logrado y están logrando “MOVER LAS ALMAS Y ORGANIZAR LA VIDA ESPIRITUAL DEL PAÍS”.

 

María Elena Álvarez Bernal es Directora del Centro de Estudios para la Mujer Blanca Magrassi y Consejera Nacional del PAN.

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