2020
Publicada el Mie, Dic 11, 2019

 

Por Héctor Larios Córdova.

El año que está por iniciar puede ser en muchas materias el que determine la calidad de vida de los mexicanos en el siguiente lustro. La historia se escribe por los seres humanos, no hay predestinación, lo que suceda dependerá de cada uno de nosotros, de los gobernantes y en menor medida de los extranjeros.

En materia Económica los analistas coinciden en predecir que no habrá crecimiento, algunos incluso prevén que habrá recesión, lo que suceda dependerá más de que incidamos para que el presidente ofrezca señales claras que recuperen la confianza a los inversionistas, y que canalice mayores recursos a la inversión pública de infraestructura, aunque tenga que reducir sus programas de reparto. En finanzas públicas el gran riesgo es la pérdida de calificación de PEMEX, que elevaría el costo de su deuda y podría llegar a ser el detonador de una crisis con devaluación, inflación y los daños a la economía de las familias. La mejor manera de evitarlo es renunciando al proyecto de Dos Bocas y reabriendo las rondas petroleras para detonar mayor inversión y en consecuencia mayor estabilidad para PEMEX. Así que, si queremos evitar este escenario, nuestra obligación será que desde su trinchera cada uno insistamos en regresar a la racionalidad y forzar que el gobierno abandone los proyectos improductivos.

En Seguridad no hay ningún elemento que les permita a los analistas predecir que habrá mejora, por el contrario, la situación que ha venido deteriorándose, de no haber cambios, lo que veremos es el incremento de la inseguridad, no sólo del crimen organizado, sino sobre todo de la delincuencia común que es la que más nos afecta a todos los ciudadanos. Se redujeron los recursos del presupuesto para la Fiscalía General de la República, al igual que para los programas de equipamiento de las policías municipales, pero la mayor causa del deterioro es que se insiste en una estrategia que ha desmantelado las capacidades formadas por años (Policía Federal), que cree que la única causa de la delincuencia son las condiciones de vida, y que renuncia al uso de la fuerza.

La razón fundamental por la que existen los gobiernos, por la cuál los seres humanos vivimos en sociedad, es la seguridad. Si el Gobierno se niega a garantizar la seguridad no tiene razón de ser.

El papel de cada uno de nosotros es exigir que el gobierno nos garantice seguridad, esta debe ser nuestra mayor demanda, en este tema la exigencia firme e inteligente de la sociedad, de cada uno de nosotros, será determinante para que la recuperemos.

En materia Política estaremos en la disyuntiva de continuar con el desmantelamiento del Estado, o tener una inflexión para recuperar bienes públicos a los que se ha decretado su desaparición, independientemente del nombre que se les ponga, como el Programa Prospera y el Seguro Popular. De igual forma, estaremos en la disyuntiva de incrementar la concentración de poder en el presidente o reconstruir los contrapesos y fortalecer la independencia y separación del Poder Judicial, del Congreso, de los Estados y de los Órganos Autónomos.

En ese año sólo hay elecciones de diputados locales en Coahuila y de alcaldes en Hidalgo, pero el 2020 es el año clave para preparar las elecciones de diputados federales de 2021, que son determinantes para revertir la situación. Los partidos políticos tenemos un enorme reto en ese año, por un lado, poner en claro nuestra propuesta de futuro a la sociedad y, por otro, preparar a las mujeres y hombres que contenderán para ser diputados y hacer que la Cámara baja regrese a ser un contrapeso del presidente.

Es el año clave para convencer a la mayoría de los mexicanos de la importancia de corregir el rumbo, caben aquí aquellos versos españoles del medievo: “y vinieron los sarracenos y nos molieron a palos, porque Dios está con los malos, cuando son más que los buenos”.

Para el PAN está adicionalmente el reto de renovar sus estatutos y su Programa de Acción Política de forma que lo mantengan como un instrumento útil a la sociedad.

Finalmente, el tema de mayor importancia. En todo lo anterior nos puede ir mal y tarde o temprano nos corregiremos, pero en el tema social, en la polarización, el odio y la intolerancia, los daños duran varias décadas. Las familias se dividen, en Venezuela vemos como a cada manifestación hay otra en contra y frecuentemente terminan en violencia.

Cada uno tenemos que hacer un esfuerzo en enfocarnos más en lo que nos une que en nuestras diferencias, la mayoría queremos construir un mejor país y nuestros enemigos son la pobreza, la inseguridad, etcétera. No estar de acuerdo no nos hace ni enemigos ni rivales, tenemos que eliminar el discurso de odio, las descalificaciones al que piensa diferente. Ciertamente tenemos que exigir al presidente que deje de descalificar a los que piensan diferente, pero primero tenemos que empezar por dejar de utilizar con él descalificativos y denostaciones.

El que en el 2020 logremos mejorar el rumbo o al menos contener el deterioro depende del hacer de todos nosotros, de no hacerlo nos aplicaría sin duda la frase atribuida a la madre del sultán Boabdil de Granada: “No llores como mujer lo que no supiste defender como hombre”. No valdrá lamentarnos si esperamos que otros resuelvan nuestros problemas, les deseo a todos los lectores de La Nación lo mejor esta Navidad con sus familias.

 

Héctor Larios Córdova es Secretario General del CEN del PAN.

Twitter: @LariosHector

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